Programa VI Jornadas Integrales

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SÁBADO 18 de Octubre 2008

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9,00h     Raquel Torrent: BIENVENIDA Y APERTURA DE LAS JORNADAS
Psicóloga, Terapeuta Integral, Profesora y Presidenta de la A.I. E.

9,05h   Alejandro Villar: “EL ESPECTRO DE LAS ENERGIAS SUTILES”
Dr. en Biología. Profesor de Yoga  y Facilitador del proceso Big Mind  (Gijón)

10,00h  Alberto Jiménez  (aka Revolware) “CIBORGS QUE HABITAN LA NOOSFERA”
Filósofo y Experto en Informática (Madrid)

11,00h  Maribel Rodríguez: ¿ES POSIBLE UN ESTUDIO OBJETIVO DE  LA CONCIENCIA?

Dra. en Medicina.  Psiquiatra y Profesora de la Univ. San Pablo CEU (Madrid)

12,00h   DESCANSO

12,30h   David González-Raga: “DESCRIPCION E INTERPRETACION”
Filósofo. Traductor de Ken Wilber y otros autores (Valencia)

13, 30h Peter Merry:   “LA PRACTICA DEL LIDERAZGO EVOLUTIVO”
Consultor Empresarial y Synnervator.  (Holanda) Traducción: Raquel Torrent

14,30h   ALMUERZO

16,00h   Jose María Poveda y José Regino Peña: “EL CORAZON OBJETIVADO Y SUBJETIVADO DESPUES DE UN INFARTO”
Dr. en Medicina y Profesor de la Autónoma (Madrid)
Dr en Medicina. Cardiólogo e Investigador de la Univ. de Cornell  (New- York.USA)

17,00h  Cesar Díaz Carrera: “CERTEZAS MANIFIESTAS Y DUDAS EMERGENTES: ESTRATEGIAS PARA AFRONTAR LA CRISIS DE LA CIVILIZACION”
Doctor en Filosofía, Director de la Cátedra Extraordinaria de Liderazgo
Creativo y Gestión de Crisis (UCM) y Presidente del Instituto para el
Desarrollo de la Creatividad (IDEC)

18,00h   KEN WILBER en teleconferencia  (Desde Denver-Colorado).
(Sesión de Preguntas y Respuestas durante una hora y media)
Traducción:  Raquel Torrent

19,30h   DESCANSO

19,45h   Luis Paniagua: MUSICA INTEGRAL PARA LIRA DE LA GRECIA
ANTIGUA Y VOZ. NUEVAS MUSICAS ANCESTRALES
Músico-Compositor-Productor (Almería)

20,15h  FINAL DE LA PRIMERA JORNADA

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DOMINGO 19 de Octubre 2008
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10,00h   Magda Catalá: “LA COMUNICACIÓN: UNA CUESTION DE PERSPECTIVAS”
Filosófa. Profesora y Psicoterapeuta (Barcelona)

11,00h   Mercedes Subirana: “AUTOINVESTIGACION DE LA MOTIVACION TRANSPERSONAL”
Pedagoga y Psicoterapeuta. Ex-profesora de la Univ. Ramon LLull (Barcelona)

12,00h  DESCANSO

12,15h   Paul Marshall: “LA CONCIENCIA INTEGRAL Y EL MUNDO ACADEMICO”
Psicólogo y Profesor de la Univ. Pompeu Fabra (Barcelona)

13,15h  COLOQUIO CON TODOS LOS PONENTES : Moderador: Alejandro Villar

14,00h   CONCIERTO DE CIERRE:
Luis Paniagua: MUSICA INTEGRAL PARA LIRA DE LA GRECIA ANTIGUA Y VOZ. NUEVAS MUSICAS ANCESTRALES
Músico-Compositor-Productor (Almeria)

14,30h   FINALIZACION   DE   LAS   JORNADAS

 

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La religión como cinta transportadora

Magda Catalá – info@magdacatala.com Barcelona

11 de October del 2008.

La diversidad de religiones en el mundo es un tema ámplio, complejo y problemático que, como Ken Wilber nos recuerda en “Espiritualidad Integral”, no va a pasar. Las religiones están aqui y van quedarse, cumplen con muchas y muy valiosas funciones y nada las puede substituir. El propósito primordial de todas ellas es acelerar el proceso de crecimiento de la conciencia en la línea de desarrollo propiamente espiritual y esa función es fundamental. Pero el hecho de que ese proceso discurra por muy diversos caminos genera problemas graves y aparentemente irresolubles.

De ahí que la propuesta de Wilber al respecto resulte tan inspiradora como esperanzadora. Hagamos de las religiones, dice, una cinta transportadora que nos conduzca de una estación de vida a otra, de un nivel de conciencia a otro superior. En esta ponencia voy a tratar esa idea pero con una determinada inten- sión: desearía que mis palabras resonaran en los oyentes como las palabras de Wilber resuenan en mi. Además de aportarme una mejor comprensión de los conflictos que tienen lugar ahi fuera, me invitan a reconocer mis puntos ciegos y me obligan a cuestionar mi mundo interior. Y es esa implicación personal la que desearía que esta ponencia despertara en vosotros. Si cada uno de nosotros nos ocupamos de acelerar el ritmo de crecimiento en la línea del conocimiento espiritual podríamos intervenir de manera mas efectiva en las guerras que tienen lugar entre la mentalidad moderna y la mentalidad tradicional y entre las distintas religiónes que hay en el mundo.

Para establecer un lenguaje común que permita a las personas que no estén familiarizadas con la terminlogía de Wilber seguir mas fácilmente mi discurso, voy a empezar con una cita relativamente extensa de Kirpal Singh, fundador en 1957 de la Confraternidad Mundial de las Religiones. Kirpal, se expresa de manera asequible y expone ideas afines a las de Wilber, dice: “Con el despertar en el hombre de la primera chispa de la Divinidad el Poder que todo lo controla y sustenta, desarrolló la conciencia de un principio que es la vida y el alma del Universo. Esto condujo gradualmente a la fundación de diferentes religiones, cada una según el discernimiento y la percepción interna de su fundador, según las necesidades de la época y de la gente, el nivel de entendimiento del grupo racial y de la capacidad de aceptar y digerir las enseñanzas de los Maestros. Las enseñanzas de los maestros siempre están dirigidas a la elevación material, social, moral, mental y espiritual de las multitudes. Todas las religiones han surgido de los motivos mas nobles del ser humano, pero sus dirigentes son el producto de una época así como de las condiciones que crean para el mejoramiento de las masas entre quienes predican. Siendo este el caso, no es impropio decir que para la gran mayo ría de la gente, las enseñanzas acaban formando lo que se puede calificar de religiones sociales, esto es, códigos de preceptos morales cuya función es ayudar a que los hombre vivan menos angustiados, sean menos agresivos los unos con los otros y encuentren en sus vidas consuelo y paz.

Todos los pensamientos proceden de la mente pero, en el caso de los instructores del mundo, sus pensamientos tienen origen en la vida del es- píritu que los anima y muy pocos hombres pueden elevarse al nivel de ellos y obtener los auténticos beneficios de sus enseñanzas. Solo unos cuantos elegidos pueden seguir la practica central y experimentar por si mismos la verdad que encierra. Las masas, en cambio, reciben solo los aspectos teóri- cos en forma de parábolas o mitos cuya función es capacitarlos para que, con el paso del tiempo, desarrollen las capacidades para comprender el verdadero significado de las palabras. Así, cuando uno escudriña el fondo de las religiones se perciben vislumbres de la realidad, pero no su esen- cia ya que no hemos desarrollado ojos como los que tenían sus fundadores.

Para el hombre-común la religión se mantiene solo como teoría, una teoría razonada para mejorar la suerte en la vida y hacer del hombre un mejor miembro del orden social al que pertenece. Pero si vamos un paso adelante llegamos a otro plano, al plano de las virtudes morales, que también tiene diferentes niveles, como son los ri- tos, austeridades, caridades, encantamientos y etc, que sirven para aman- sar y reconciliar fuerzas enfrentadas, para invocar potencias benévolas y proporcionar ayuda en tiempos de necesidad. Por delante aún, están los yoguis, los místicos, los versados en el arte de la unión del alma individual con dios. En la cúspide de la jerarquía están los hombres-dios, los maestros iluminados que no solo hablan del espíritu sino que lo hacen mani- fiesto. Se debe decir que su religión es la única verdadera, que solo ellos son realmente religiosos, etimológica y prácticamente hablando pues solo ellos han realizado plenamente la verdad y están capacitados para ayudar a los hombres a realizar la unión perfecta con el creador. Las enseñanzas de los maestros no forman una religión institucional como comúnmente se cree, se trata mas bien de una ciencia metódica, de la ciencia del alma. Quien quiera que practique esa ciencia recibirá las mismos beneficios y llegará a las mismas conclusiones sin que para ello importe la religión social o la iglesia –anglicana o católica, hinduista o budista, islámica o judía, a la que rinda culto. La ciencia del alma es el núcleo y esencia de todas las religiones; el fundamento sobre el cual todas las religiones descansan”.

En estos breves párrafos, Kirpal Singh se refiere tanto a la esencia como a las diversos propósitos que cumplen las religiones en función de los distintos niveles evolutivos en que se encuentran. Todas ellas surgen de lo mas noble del ser humano y aspiran a una misma meta, son inherentes a la naturaleza huma- na y siempre van existir. Saber que la chispa divina que las origina -el impulso evolutivo, como lo llama Andrew Cohen- nos seguirá impulsando, lo queramos o no, en la persecución de ese noble ideal, son sin duda, buenas noticias. Pero como Kirpal nos recuerda, las enseñanzas iluminadas que han im- partido los grandes maestros han sido y serán siempre inevitablemente interpretadas –y transmitidas- según la capacidad de comprensión de sus seguidores, seres humanos que suelen estar muy lejos del nivel de desarrollo del fundador de esa religión. Hombres y mujeres de buena voluntad y loables aspiraciones pero condicionados por una época, una cultura y un orden político y social. Y en ese sentido podríamos decir que el carácter inevitable de las religiones en el mundo, también son malas noticias ya que las verdades que vehiculan siempre estarán a merced de los receptores de esas enseñanzas. Por un lado son las encargadas de instruirnos en la ciencia del alma pero, por otro, esas mismas instrucciones, según se interpreten, darán lugar a posturas rígidas e intransigentes que a su vez generan una violencia terrible, “satánica” podríamos decir, ya que las “guerras santas” están, como su nombre indica, absolutamente justificadas por un inapelable dogma espiritual.

Hoy, como todo a lo largo de la historia de la humanidad, los conflictos mas cruentos entre personas siguen teniendo lugar en el nombre de algún dios. Y todos desearíamos acabar con esas actitudes religiosas ciegas y dogmá- ticas que asolan aun el mundo y que siempre lo asolarán por el simple hecho de que todos nacemos en el primer nivel, es decir, siempre habrá niños en el mundo y siempre habrá millones de seres humanos en niveles de conciencia arcaicos, mágicos y míticos, niveles que como bien sabemos, pues los hemos transitado, se caracterizan por el egocentrismo y el afán de poder, por una mentalidad convencional y conformista y una visión del mundo etnocéntrica y beligerante. Y podríamos decir que esa mentalidad, la de un niño de 7 años, es la que hoy conforma lo que Kirpal llama el hombre-común. La pirámide evolutiva siempre será mas amplia en la base que en la cús- pide; la evolución procede creando niveles cada vez mas profundos y menos amplios de modo que siempre habrá mas átomos que organismos, mas insectos que mamíferos y mas seres humanos comunes, que grandes maestros. Esas ma- sas de gente, que Kirpal menciona, necesitan ser educadas y las religiones arcai- cas, mágicas y míticas son las encargadas de cumplir con la función de educar, consolar, inspirar y guiar a los hombres-comunes. Las religiones sociales, como Kirpal las llama, se ocupan de prescribir normas morales a fin de favorecer la cultura y el orden social y político en los que tienen lugar. Y está muy bien saber que eso es así, es como saber que siempre habrá unos padres que se ocuparan de cuidar y educar a los niños que, lógicamente, siempre necesitarán de palabras simples y conceptos adecuados a su edad mental. Y solo las religiones mitológi- cas disponen de los medios hábiles para educar a un niño en la noble aspiración de realizar, algún día, su dios interior.

A través de los mitos, los cuentos y las parábolas, los niños aprenden a reconocer y dar nombre y dirección a sus in- sondables anhelos de infinito. Y las grandes religiones que dominan el mundo, precisamente por haber aparecido en los estadios magenta, rojo y ámbar de la humanidad, saben ocuparse de esos primeros e inevitables niveles del desarro- llo de todo ser humano. Si las mitologías del mundo no proporcionaran esas tempranas creencias tendríamos que inventarlas, dice wilber, y eso, hoy, debido a la tecnología no resultaría posible. Las mitologías del mundo son las depositarias de un tesoro de valor in- calculable ya que solo ellas pueden alimentar y alentar desde la tierna infancia de la humanidad, la línea de desarrollo propiamente espiritual. Sabemos bien que la ciencia no responde a nuestra preocupación ultima y, por ejemplo, cuan- do los niños nos preguntan -o se preguntan-: ¿de donde venimos, qué somos, porque estamos aquí, a donde vamos o qué es la muerte? los adultos en el nivel naranja de desarrollo, es decir, la mentalidad científica, no sabe que contestar. No se puede hablar a un niño de la naturaleza primordial, el vacío o la no-dua- lidad.

Los niños, los hombres-comunes, siempre necesitarán respuestas adecuadas a sus jóvenes mentes, explicaciones asequibles a sus ojos de infantes, mitos o historias que los eduquen y paulatinamente los conduzcan a la búsqueda de lo esencial. Una vez está clara la importante función que las religiones míticas tienen y tendrán siempre en nuestro mundo, así como el respeto que merecen quienes se hayan en esas etapas de desarrollo, hemos de considerar las malas noticias que ello implica. La mentalidad de esas masas de niños u hombre-comunes, un 70% de la población mundial, bien podría definirse, dice Wilber como: menta- lidad nazi, es decir, su manera de pensar se caracteriza por la convicción abso- luta de que solo su dios, raza, grupo, cultura, sexo o clan- es bueno; los demás son basura que hay que eliminar. Y no solo eso, con demasiada frecuencia, ese trabajo de“limpieza”, la eliminación del otro, constituye una parte fundamental de sus creencias en la medida que asegura la vida eterna en el paraiso. Y eso no va a cambiar, a menos -y esa es la gran aportación de Wilber- que las religiones que dominan ese 70% de la población mundial, en lugar de presentarse como el “único camino,” o la “meta final” se presenten como medios, como el puente o la escalera que nos invita a seguir evolucionando, como la mano que nos guia y nos sostiene todo a lo largo del azaroso proceso de la evolución. La religión como cinta transportadora.

Tengamos en cuenta que el concepto de evolución es un concepto relativamente nuevo que no suele estar del todo integrado en nuestra manera habi- tual de pensar. Nos resulta difícil a todos, no solo a los jóvenes, recordar que la evolución y muy especialmente la evolución de la conciencia de la humanidad es un proceso de billones de años y del que no se vislumbra el final. Y, sin em- bargo, se trataría de eso, de que todos, pero especialmente los lideres religiosos, tuviéramos mas presente el hecho de que la evolución no acaba en nosotros. Tenemos un larguísimo camino por delante antes de desarrollar los ojos de los fundadores de las religiones, como lo dice Kirpal. O, en palabras de Darwin: “Podemos excusar al ser humano por sentir cierto orgullo por haber conseguido ascender, aunque no haya sido por su propio esfuerzo a la cúspide de la escala orgánica. Pero ese ascenso debe alimentar la esperanza de un destino todvía mas brillante en un futuro distante..” Si los lideres religiosos tuvieran mas presente esa realidad y en lugar de amurallarse en una determinada visión del mundo cual si fuera la única verdad, abrieran sus mentes a otras posibles comprensiones, a otros aspectos de la verdad, sus seguidores podrían fluir y pasar de una religión a otra sin problemas. Pasar de una religión a otra, no quiere decir en este caso, ir del cristianismo al budismo, por ejemplo, sino fluir por los distintos estadios de conciencia y transitar el camino que va de una religión mágica, a una religión mítica y de una religión racional, a una pluralista hasta alcanzar una visión integral y abra- zar todas las religiones como una, o ninguna, no importa.

Recordemos que la ciencia del alma está para conducirnos ahi, al fundamento donde no importa la religión social o iglesia a la que se pertenezca. Si las religiones se prestaran a esa función se convertirían, como sugiere Wilber, en una cinta transporta- dora ideal, en el precioso vehículo que nos impulsaría a crecer en conciencia, a trascender el escalón evolutivo en el que nos encontramos para descubrir cada vez una identidad mas amplia, profunda y generosa. A ir del egocentrismo de un niño, el nivel rojo, al etnocentrismo de un adolescente, el nivel ámbar. Y del mundicentrismo de la mentalidad adulta, el nivel verde, al kosmocentrismo del nivel violeta donde, naturalmente, todo tiene lugar.

Pero está claro que eso no ocurrirá a menos de que las autoridades religiosas modifiquen sus consignas habituales y, para que eso ocurra, es necesario que ellos mismos evolucionen y sean capaces renunciar al poder y la violencia que implica la pretención de detentar la unica verdad “Solo aquellos que supe- ren esas oscuridades, podrán transparentar la esencia, esto es, la verdade- ra verdad, dice el Jesuita Javier Melloni, La Verdad verdadera sólo se ofrece, con la conciencia de no agotarla, sino tan sólo para ser atraído por ella y ser convocado más allá de la propia perspectiva”.

Creo que la propuesta de Wilber se puede entender como un simple recordatorio; nos recuerda que existen niveles de conciencia y que cada nivel es una perspectiva del mundo y, cada perspectiva, una verdad. Pero también nos recuerda que la verdad, a mas profunda, amplia y abarcadora, mas verdadera. El abrazo que nos religa a dios, abarca, por definición, a todo y a todos y solo ese abrazo, dice Kirpal, merece el nombre de religión. La propuesta de Wilber es también una demanda de cordura y humildad; tengamos presente que tenemos muchos estadios por delante antes hasta alcanzar una postura que no defiende nada ni excluye a nadie, una visión integral donde cada manifestación del Ser es merecedora de respeto y veneración. Estamos lejos de incorporar realmente esa identidad abierta, lúcida y compasiva. Las etiquetas nos siguen importando, las diferencias nos siguen separando y las religiones nos siguen enfrentando en nombre de la verdad. Olvidamos que los nombres no importan. Ya sea chispa divina o gran misterio, espíritu santo, impulso creativo, o el nombre de algún hombre-dios, -cito, otra vez, a Melloni: “la vocación y razón de ser de las re- ligiones es religar a todos los seres entre si, así como con la Fuente de la que dimanan.”

Es evidente la necesidad de que las autoridades religiosas realizaran ese humilde y arduo trabajo. Por ejemplo, dice Wilber, bastaría con lo que se dijo en el Concilio del Vaticano II: “la salvación no es prerrogativa solo del cristia- nismo, otras religiones también conducen a ella”. Juan XXIII dió permiso a los católicos para aceptar otras concepciones religiosas. Recordó a la mentalidad cristiana que el espíritu se expresa de muchas maneras, habla diferentes lenguas y adopta diversos nombres; cualquiera que sea la forma en que se manifieste es perfectamente legítima y ha de tener su lugar. Si todos los dirigentes religiosos concedieran a sus fieles un permiso semejante, los fundamentalismos, no en- contrarían respaldado a sus posturas dogmáticas y podrían empezar a conside- rar el hecho de que otras creencias también merecen respeto. Pero esa es la mitad del problema. La otra mitad somos nosotros Por nosotros entiendo al privilegiado primer mundo y muy especialmente a los que formamos parte de la generación de la post-guerra, a los niños mimados que vivimos, y hemos transmitido a hijos y nietos, los grandes beneficios –así como los grandes defectos- de la llamada revolución hippy y que no solo nos movemos cómodos en el nivel naranja o racional, sino que, aunque minoritariamente, te- nemos acceso a niveles superiores. Recordemos que el nivel naranja supone una mente racional incipiente pero el verde, una mente racional madura y pluralista que engloba a todos nosotros sin importar el credo, raza, género o clase. El lla- mado primer mundo opera mayoritariamente en esos niveles de conciencia y, precisamente por eso hemos de aceptar una mayor responsabilidad tanto en las causas como en la posible solución de los conflictos que nos aquejan.

Voy a recurrir a una metáfora muy simple para ejemplificar lo que quiero decir. Imaginemos que la vida es una escuela donde los párvulos son muchos mas que los universitarios, los profesionales, los grandes expertos y no se diga ya, que los genios o los maestros iluminados. Cada grado escolar es perfecta- mente legitimo, es una estación de vida absolutamente necesaria y, de hecho, a mas básica, mas fundamental. Sabemos que los pequeños han de crecer no solo en edad, sino en conciencia, y que toma años, y siglos, desarrollar las capaci- dades para mirar el mundo desde los ojos de un sabio pero, ¿puede esa falta de edad evolutiva explicar los conflictos que convierten la escuela de la vida en un campo de batalla infernal? Porque es evidente que la escuela no funciona como sería de esperar. Los jóvenes no solo no ven en los mayores un ejemplo a seguir sino que se sienten oprimidos por nuestra visión-lógica del mundo y quieren acabar con ella.

Si seguimos con la metáfora de la escuela, salta a la vista que de los problemas que amenazan con volar la escuela, son los mayores, los padres y maestros los que se han de ocupar. Los párvulos, eso está claro, tienen años, o siglos, por delante antes de llegar a ser adultos. Pero, y los adultos, ¿ que tenemos que hacer? Olvidemos por un momento la actualidad mundial ya que ahí, en ese caos, poco o nada podemos hacer. Un cúmulo enorme de razones poderosísi- mas, -económicas, políticas, culturales, legales y sociales- explican todos los conflictos y justifican todas las guerras. Consideremos el problema como algo personal porque así podremos aplicar a nuestras vidas, y sacar auténtico pro- vecho de la explicación que Wilber da a esta cuestión.

El conflicto, ya sea en mundo o en la escuela de la vida, tiene dos caras; los líderes míticos no están ayudando al 70% de párvulos-nazis que hay en el mundo a crecer en conciencia ya que ellos mismos están fijados en la pubertad y, por otro lado, nosotros, la sociedad laica, post-moderna y post-convencional también estamos fijados en niveles de conciencia que lejos de ayudar a resolver los problemas, los agravan. Los niveles naranja y verde funcionan a modo de una tapadera que impide el flujo de una estación de vida a otra y, consecuentemente acaba generando tal presión, que podría acabar haciendo explotar el mundo lo mismo explota una olla a presión a la que se le impide respirar. Por un lado los fanatismos religio- sos, en nombre de su dios, quieren acabar con la civilización moderna y, por otro lado, la sociedad moderna y científiicista cree haber encontrado a dios en la física quántica. El dialogo o la fluidez son a todas luces imposibles y esa total incomunicación es, en opinión de Wilber, el mayor problema. No voy a intentar resumir aquí los numeroso y complejos argumentos con los que Wilber invita a los niveles naranja y verde a ir mas allá del peculiar fun- damentalismo en que el se encuentran. En el capítulo titulado: Las Dignidades y Desastres de la Modernidad, hace una breve historia de la falacia nivel/linea que nos permite entender como es posible que la ciencia moderna y la religión mítica incurran en el mismo error; ambas confunden un determinado nivel de una linea con toda la linea. A consecuencia de esa confusión, o bien, la mentalidad racional reprime los niveles mas elevados de la inteligencia espiritual y se niega el acceso a ellos, o bien, la mentalidad mítica se fija, se queda estancanda en un determinado nivel que acaba glorificado y defendiendo a muerte. Los argumentos de Wilber no son sencillos y no pretendo explicarlos, quiero solo referirme a ciertos aspectos que nos atañen a nosotros, y, por no- sotros, en este caso, me refiero a los “memes verde” -la crema y nata de las sociedades post-modernas, los inteligentes agnósticos y/o entusiastas seguidores de las multiples religiones de la nueva era, el 20% de la población mundial.

Esa vanguardia verde en el mundo occidental debería de estar guiándo a los que no han alcanzado esos niveles de desarrollo y, no solo no lo esta haciendo, señala Wilber, sino que constituye un estorbo enorme en el libre flujo de la conciencia. Wilber nos obliga a vernos en otro espejo del que estamos acostumbrados. Sa- tisfechos de lo que hemos logrado, fascinados por nuestra sofisticación, inteligencia y exquisita sensibilidad, estamos, como Narciso, ensimismados en nues- tra buena imagen, enamorados de nosotros mismos y no se nos ocurre cambiar. Nos hemos olvidamos –igual que los párvulos- que hay muchos escalones por delante y que cada paso, cada estadio evolutivo, supone años, siglos, por andar. Es fácil ver la paja en el ojo ajeno pero difícil vérnos a nosotros mismos. Es fácil criticar en otros los errores que hemos cometido en el pasado, pero no lo es ver dónde erramos hoy. Y no es muy inteligente por nuestra parte esperar que los niños hagan un trabajo que nosotros, los adultos, nos negamos a hacer. Los análisis de Wilber al respecto son exhaustivos y contundentes y te- ner conocimiento de ellos, ver el lugar que ocupamos en la pirámide evolutiva, nos puede animar a emprender el humilde y arduo trabajo que también noso- tros tenemos por hacer.

Dice Andrew Cohen que “a menos de que estemos dispuestos a hacer el esfuerzo heroico de interpretar nuestras experiencias espirituales desde un nivel superior de desarrollo del que constituye nuestro centro de gravedad, nada va a cambiar.” Es un esfuerzo heroico vernos a nosotros mismos desde los ojos de Wilber, es un golpe casi mortal al propio ego ya que lo que caracteriza a los egos-verdes es su desmesurado narcisismo. Y desde ese peculiar fundamentalismo, interpretamos, inevitable y lamenta- blemente, nuestras experiencias espirituales y nuestra manera habitual de pen- sar. Nuestras interpretaciones son inteligentes y pluralistas pero carecen de la noción de jerarquía, son incapaces de emitir juicios de valor y se “construyen y de-construyen” constantemente, en otras palabras, no son de fiar y, desde luego no son muy nobles. La religión como cinta transportadora.

Recordemos que el problema no son las experiencias, los estados de conciencia que podamos visllumbrar, el problema es el nivel de conciencia desde el que se van a interpretar. Una misma vivencia se convierte en algo muy dis- tinto para una mente etnocéntrica o una mente impersonal. Y, para verlo, vol- vamos al ámbito personal, al ejemplo de una escuela o una familia, ya que ahí nos podemos ver a nosotros mismos y los conflictos, en realidad, no son muy distintos. Padres amorosos e inteligentes pero carentes de criterios morales y valores trascendentales, no saben que hacer con sus hijos, hacia donde dirigir su educación. Toda dirección noble ha desaparecido del mapa, el sentido profundo de la vida es un enigma implanteable y toda aspiración heroíca esta fuera de lugar. Sin trascendencia, los valores y los principios se van achatando y acaban confundiéndose con el consumismo y la comodidad. Los hijos, sin otra aspi- ración que el propio bienestar, se instalan en su natural egocentrismo y, claro, con el paso del tiempo, nos crean problemas. Es evidente, por otro lado, que los “padres-verdes” solo quieren ser buenos y hacerlo bien. No es su falta de bondad o amor lo que supone un problema, sino su falta de lucidez y conciencia. Están muy seguros de si mismos y, como Narciso, no ven más allá. Y los niños, por su parte, hacen lo mismo, desconocen la noción de autoridad y se enfrentan a unos maestros que, al igual que los padres, ante sus insolencias, no tiene poder alguno y no saben que hacer. La autoridad, la jerarquía, la disciplina, los valores y el discernimiento no están de moda y no se pueden aplicar. Tenemos miedo de repetir los viejos errores y no vislumbramos otra forma de comportarnos que no eche por tierra nuestra buena imagen. Recordemos las palabras de Cohen, solo si somos capaces de interpretar desde un nivel de conciencia superior del que nos encontramos nuestras experiencias y hábitos mentales, podremos cambiar y destapar, con suerte, alguna de las muchas ollas a presión que amenazan con estallar. Pero hemos de hacer ese esfuerzo y tener el coraje de entrar en conflicto con nuestra actual sensación de identidad. Y luego, claro, trascenderla. Solo entonces podríamos generar formas mas honestas y efectivas de comunicarnos y acabar haciéndo, nosotros mismos, de cintas transportadoras que posibilita- ran un diálogo fluido entre padres e hijos, maestros y alumnos, religiones post- modernas y religiones míticas.. Desearía que los ejemplos simples a los que he recurrido, os animen a implicaros personalmente en el tema a fin de que lectura de Wilber os apor- te, además de información, el impulso para seguir creciendo verticalmente. La evolución vertical supone el ejercicio de la linea de desarrollo propiamente cog- nitiva, es decir, horas de estudio y reflexión. Wilber nos recuerda que solo el conocimiento abre espacios en la mente, obliga a nuevas perspectivas y hace posible su integración. Y solo ese conocimiento nos impedirá seguir alimentando, desde la inconciencia, las guerras religiosas y los desastres morales y espirituales que caracterizan estos tiempo post-modernos.

Mas urgente que los pequeños crezcan, es que nosotros crezcamos. Wilber nos hace ver que nosotros, los privilegiados del primer mundo, somos hombres-comunes lo mismo que nuestros hermanos menores y, aunque mas adelantados en la escuela de la vida, no somos un ejemplo a seguir. No sabemos aún como educar a nuestros propios hijos y seguramente tenemos años, siglos de evolución por delante an- tes de llegar a ser realmente buenos padres y buenos maestros. Para terminar, un buen maestro sería aquel que siempre sabe comuni- car con el otro; porque “comunicar, en palabras de Wilber, es un milagro. La comunicación ocurre cuando usted y yo nos encontramos y empezamos a resonar y a comprendernos; entonces se crea un nosotros en el que llegamos a sentir al otro como parte real de nuestro propio ser. Si en algún lugar se manifiesta El Espiritu es sin duda en el nexo de ese nosotros.” Saber comu- nicar es el arte de los verdaderos maestros y la poética e inspiradora descripción que Javier Melloni hace de ellos, nos puede ayudar a reconocerlos. “Humildad, mansedumbre, ternura, suavidad, lucidez … son los signos de quienes han estado en las cumbres y descienden para buscar a sus hermanos. Se les re- conoce porque tienen la mirada suave y luminosa como la nieve en la que han hundido sus pisadas. No compiten entre si, discutiendo cual es el mejor camino, porque conocen la infinita majestad de la Montaña; saben de sus múltiples parajes, de sus abismos y peligros, y que la cumbre tiene muchos accesos. Saben indicar a cada uno el suyo, porque la Montaña está dentro de cada uno.”

Ken Wilber: Espiritualidad Integral. (Kairos 2007)

Kirpal Singh: El Misterio de la Muerte (Asociación el bosque de Kirpal- Sant Bani Ashram 1995)

Andrew Cohen: Abrazar cielo y tierra. (Hara Press 2005)

Javier Melloni: El Uno en lo Mùltiple. (Sal Terrae, Santander 2003)

La conciencia integral y el mundo académico

 

Barcelona, Octubre 2008

Paul Marshall  (Paul2marshall@hotmail.com)

Introducción

Actualmente, el movimiento integral tiene muy poca fuerza dentro de la cultura dominante y el mundo académico. Dada su relativa juventud, no es de sorprender. Aunque el modelo integral de Wilber lleva desplegándose y refinándose desde hace ya más de treinta años, su primera versión madura, con la presentación de los cuadrantes, solo emergió en 1995 con la publicación de Sexo, Ecología y Espiritualidad. Y su versión más madura, que desarrolla una visión integral postmetafísica y el pluralismo metodológico integral, tiene apenas un lustro.

No obstante, durante los últimos dos o tres años han habido progresos alentadores los cuales señalan que el movimiento integral está entrando en una nueva fase más amplia, expansiva y legitimadora. Tal expansión, tanto dentro de la cultura general como del mundo académico, es importante, opino, por varias razones. En primer lugar, ofrece a los individuos un mapa integral para entenderse uno mismo, a los demás y al mundo; además, ofrece una práctica integral para facilitar una integración más encarnada de la conciencia integral, para fomentar más libertad y más plenitud.

En segundo lugar, ofrece a la sociedad, y a la humanidad en general, una teoría y un marco sofisticado para entender y ayudar a resolver los complejos problemas que han surgido junto con un mundo cada vez más globalizado e interconectado. Ofrece un modelo verdaderamente global que incluye, por ejemplo, todas las visiones del mundo que mantienen individuos y comunidades diversas, reúne los insights y conocimiento de todas las culturas y épocas, y da lugar a todas las metodologías utilizadas para revelar la realidad. Esta visión global ha aparecido justo en el momento en que el mundo se mueve hacia una fase globalizada, y ofrece una nueva manera de hacer frente a los nuevos problemas que esta nueva fase trae conlleva.

Una fase nueva para el movimiento integral y la conciencia integral

Durante los últimos dos o tres años, la conciencia integral ha estado ganando terreno y credibilidad en varios ámbitos. Ha habido, por ejemplo, cambios positivos en el instituto integral que, después de varias fases, algunas por lo visto bastante difíciles, parece estar consolidándose como una organización robusta y realista. En lugar de ser su presidente, Wilber ya solo actúa como asesor, dedicando la mayor parte de su tiempo a escribir.  Además, la dirección del Instituto acaba de lanzar Integral Life, que constituye una especie de comunidad virtual con el énfasis en la promoción tanto de la teoría de como de la práctica integral.

En segundo lugar, además de los libros de Ken Wilber, hay un creciente número de escritos por parte de profesionales y académicos que están profundizando en sus campos específicos. Algunos ejemplos son el nuevo libro de Práctica Integral, los trabajos de André Marquis y Elliot Ingersol en psicoterapia integral, y el libro a punto de publicarse sobre Ecología Integral de Sean Hargens y Michael Zimmerman. Además, hay publicaciones de autores integrales que son críticos del modelo de Wilber (La Conciencia Integral de Steve McIntosh (2007) es el mejor ejemplo, hablaré más delante de ello).

En tercer lugar, hay un creciente número de personas que están aplicando el  modelo integral a nivel práctico en el mundo real. Algunos ejemplos son Gail Hochachka para el desarrollo internacional, Laura Divine y Joanne Hunt para el Coaching Integral, y, en organizaciones, la Holacracia de Brian Robertson, el Action Inquiry de William Torbert y varios modelos más relacionados con el liderazgo.

Finalmente, existen los foros online y presenciales en todo el mundo; organizaciones nacionales, como la Asociación Integral Española, y transnacionales, como Integral Europe que esta creando un punto central desde donde anunciar acontecimientos integrales y conectar a los interesados; centros integrales como el Boulder Centre for Integral Living y otro en Santa Mónica; y jornadas como ésta y congresos, como el de gran éxito sobre la teoría integral celebrado hace solo dos meses en San Francisco. Éste congreso forma parte del intento general de legitimar la teoría integral dentro del mundo académico, que será el enfoque del resto de esta presentación.

Todos estos avances todavía están en sus fases iniciales, pero son buenas señales para la conciencia integral y apuntan a una nueva fase en su desarrollo general. En esta presentación me concentraré únicamente en los avances dentro del mundo académico.

La conciencia Integral en el mundo académico

En primer lugar, consideraré brevemente la importancia de establecer la conciencia integral y la teoría integral dentro del mundo académico y como su actual ambiente es ahora más favorable para su integración. Luego, señalaré a algunos de los obstáculos para su integración y aceptación, seguido por una mirada a los progresos que ya se han realizado. Finalmente, daré una breve explicación del nuevo método de investigación integral y consideraré algunos otros avances relacionados con la teoría integral y el mundo académico.

En el mundo de hoy, solo se tomará en serio una idea si tiene aplicaciones prácticas que demuestren eficacia y/o si está apoyada por una abundancia de pruebas. Las universidades juegan un papel vital al proporcionar tales pruebas y al examinar con ojo crítico las ideas nuevas. Además, de suma importancia es lo que dijo ayer Ken Wilber como respuesta a una pregunta en la teleconferencia: que el único sistema capaz de impulsar la conciencia integral a gran escala es el sistema educativo. En gran parte ha sido el sistema educativo el que elevó, en el mundo occidental, la conciencia ‘verde’ de un 2% hace 30 años a un 25% hoy. Y solo podrá hacerlo si primero esta conciencia está integrada en el mundo académico.

Como cualquier otra organización, el mundo académico de las universidades está inmerso en la cultura dominante que, a su vez, opera dentro de las estructuras de unas visiones del mundo específicas. Estas visiones del mundo dominantes – que actualmente son la moderna y postmoderna – generalmente determinan qué preguntas se hacen, qué investigación se financia, y qué pruebas o métodos se consideran válidos. Para que algo como la visión del mundo integral, o por lo menos algunos aspectos de ella, sea aceptada, el momento o ambiente de conciencia tiene que ser favorable. Si, por ejemplo, el conductismo y empirismo lógico de los años 50 todavía dominaran en el mundo académico, no tendría ninguna posibilidad de ser aceptada.

Sin embargo hay señales de que el momento es más propicio. La visión del mundo modernista y su enfoque metodológico puramente cuantitativo, objetivo y de cuadrantes exteriores, ha recibido unos duros golpes del postmodernismo durante los últimos treinta años, aproximadamente. En términos generales, al contrario del modernismo, el postmodernismo favorece una metodología cualitativa que se concentra más en los cuadrantes interiores. No obstante,  treinta años han sido suficientes para revelar las limitaciones del postmodernismo – por ejemplo su relativismo radical. El movimiento natural del proceso dialéctico ha avanzado desde un choque de paradigma entre estas dos metodologías antagonistas hasta la aparición sólida en, literalmente, los últimos 4 ó 5 años, de una metodología mixta que incluye las dos y tiene como filosofía subyacente el pragmatismo.  Este enfoque rechaza el dogmatismo y selecciona los métodos, sean cuantitativos o cualitativos, que mejor sirven para contestar la pregunta de investigación. El enfoque de método mixto y su filosofía de pragmatismo tiene mucho en común con el enfoque integral y la nueva metodología de investigación integral que nació hace apenas dos años. La investigación integral es una extensión del enfoque del método mixto y está fundamentada explícitamente en la teoría integral y el pluralismo metodológico integral.

Como consecuencia de estos cambios de paradigma, algunas áreas de investigación que antes eran rechazadas ahora están experimentando un aumento grande de interés académico. Todas tratan de la interioridad y experiencia subjetiva – el legado del enfoque cualitativo – e incluyen, por ejemplo, la espiritualidad (por ejemplo emociones espirituales como el temor reverencial, la elevación y la gratitud; estados de conciencia como el fluir), la naturaleza de la conciencia (que se ha convertido en un tema candente) y la meditación (donde numerosos estudios rigurosos la han convertido en pocos años en algo muy aceptado).

Quedan unos conceptos muy polémicos como los niveles de desarrollo entre adultos que no se permiten generalmente fuera de la psicología de desarrollo – donde han sido criticados en las últimas décadas de ascendencia postmoderna – pero incluso ahí ha habido algunos avances en los últimos años.

Además de estos cambios de paradigma dentro del mundo académico, la complejidad de vida cada vez más grande y rápida pide a gritos un enfoque y filosofía más global e integral.

La conciencia integral en las universidades alternativas y establecidas

Actualmente, existen dos vías a través de las cuales la teoría integral se está introduciendo en las universidades. Una vía es a través de las universidades alternativas como el CIIS, la JFK, Naropa o el Fielding Institute – todas en Estados Unidos.

En estas universidades hay programas que incluyen teoría y práctica integral o que tienen programas dedicados exclusivamente a la teoría integral (por ejemplo, JFK y Fielding). La otra manera es a través de individuos que incluyen componentes de teoría integral en sus tesinas o tesis en universidades ortodoxas. En los Estados Unidos, entre 1987 y 2007, hubo 55 tesinas y tesis inspiradas en la teoría integral. No tengo cifras para el Reino Unido o para España o el resto de Europa, pero las hay y las ha habido y se supone que el número aumenta.

Todo esto es importante porque es probable que cuantos más aspectos de la teoría y visión del mundo integral sean aceptados en el mundo académico, más impacto tendrán en la cultura general – sobre todo a través de su futura integración en el sistema educativo.

Los obstáculos para legitimar la teoría integral en el mundo académico

Quizás el obstáculo más grande para legitimar lo integral en el mundo académico es la ecuación integral = Ken Wilber.  En el congreso de Teoría Integral de agosto de este año en California, en una de las mesas redondas se habló de este mismo tema. Muchas personas seducidas por la visión integral hemos sentido que el movimiento integral ha sido demasiado dependiente de la figura de Ken Wilber y que ha habido poco debate crítico dentro del movimiento y dentro del I-I. Han habido debates críticos en la página web de Frank Visser, Integral World, pero no siempre han sido constructivos por parte de ambos lados. El debate crítico es uno de los requisitos esenciales del discurso académico, pero el nacimiento de la teoría integral fuera de la comunidad académica, junto con el estilo semi-académico y semi-popular de Wilber, a menudo sin el apoyo de pruebas suficientes, ha significado una falta de dicho debate. El congreso de teoría integral este año en California es un avance importante en la dirección adecuada, como lo son también los otros intentos para legitimar la teoria integral dentro del mundo académico que describiré más adelante.

Mark Forman y Sean Hargens (2008), los organizadores del congreso, creen que es necesario diluir esta asociación tan fuerte entre Ken Wilber y la teoría integral, y afirman que este era una de los objetivos principales del congreso. El otro único congreso importante de estados Unidos, celebrado en 1997, trataba exclusivamente sobre la obra de Ken Wilber, mientras el Congreso de agosto trataba de la teoría integral (no de Ken Wilber). Incluyó muchas críticas constructivas de la obra de Wilber: Bill Torbert (que llama a los cuadrantes de Wilber los ‘Flat Four’ – a diferencia de los ‘Deep Four’ territorios de su Action Inquiry) -, Sean Kelly, Steve McIntosh, Bonnita Roy and Mark Edwards.

Creo que la dilución de esta ecuación Wilber = Teoría Integral es importante por varias razones. Aunque es altamente improbable que una filosofía y visión tan radicalmente diferente como la visión integral pudiera haber sido creada dentro del mundo académico, y que un iconoclasta creativo como Wilber era necesario para producir su enorme síntesis y modelo, para entrar en el mundo académico hay ciertas normas y requisitos básicos que no se pueden ignorar.

En primer lugar, a los iconoclastas y, sobre todo, a personas percibidos como gurus, no se las ve con muy buenos ojos en el ámbito académico. Tampoco es probable que el mundo académico se abra a un movimiento que tiene un solo líder poco cuestionado. En segundo lugar, hace falta matices y pruebas abundantes que Wilber a menudo no las ofrece según las pautas académicas – aunque es comprensible, dado el enorme alcance de su modelo y es no es posible para una sola persona hacerlo en todos los diversos campos. Y finalmente, hay ciertas normas que hay que seguir. Mihaly Csikszentmihalyi (1999), autor de Flow (Fluir), en un análisis sistémico de la creatividad, explica los elementos necesarios para que una nueva idea creativa se acepte en el mundo académico. Algunos importantes son el acceso a un dominio de conocimiento, la disposición de actuar según las reglas y la capacidad de convencer a los ‘gatekeepers’, o “actores principales” del área, de la valía de la idea. Los esfuerzos de Sean Hargens, que detallaré más adelante, ya han avanzado varios pasos importantes en esta dirección. Lo que se necesita, dice Hargens (2008a), es encontrar una manera de “honrar nuestra gran deuda” a Wilber y a la vez “trascender e incluirle….situarle de una manera que de hecho facilite su propia visión”.

Diluyendo la ecuación Integral = Ken Wilber (1)

Una manera de lograr esto es aflojando la ecuación integral = Ken Wilber,  situando a Wilber dentro de un contexto más amplio. Un intento reciente lo ha llevado a cabo uno de los críticos constructivos y presentadores del congreso, hace dos meses, sobre la teoría integral, Steve McIntosh. En su libro Conciencia Integral y el Futuro de la Evolución (2007), reúne a los ‘fundadores de la filosofía integral’, y esboza una historia intelectual y evolutiva de la visión del mundo integral, viendo el modelo de Wilber como la última expresión de esta emergente visión del mundo. Creo que esto es una manera muy útil de ver la conciencia integral ya que demuestra como esta conciencia ha aparecido paulatinamente a través de muchos y diversos caminos. Michael Murphy (1998) describe una historia integral muy parecida, situando también a Wilber como su último, y más completo, representante. Llama a esta visión del mundo integral panenteísmo evolutivo. Panenteísmo – que no se debe confundir con el panteísmo que ve a Dios como inmanente en, o sinónimo con, la Naturaleza/ el universo – ve a Dios tanto inmanente como trascendente al universo. Esta nueva visión del mundo significa, en su esencia, “’la temporalización de la gran cadena de ser’ donde el mundo manifiesto con todas sus jerarquías se concibió ‘no como un inventario de la naturaleza sino el programa de la naturaleza’”. (Murphy, 1998, p. 56 – citando a Arthur Lovejoy). La visión integral de Wilber sigue esta visión del mundo, aunque en versión postmetafísica.

Tanto Murphy como McIntosh señalan a los mismos pioneros integrales filosóficos, cada uno con sus contribuciones únicas: Hegel (que observó que la conciencia se desarrolla a través de estadios y que explicó el proceso dialéctico a través del cual los conflictos ‘se niegan y preservan’ – el trascender e incluir de Wilber); Bergson (que describió la evolución como un proceso creativo y dio la primera interpretación espiritual de los descubrimientos de la ciencia y la evolución); Alfred North Whitehead (que sostuvo que todos los exteriores tienen un interior y que los dos evolucionan juntos; también veía a la evolución guiada por una ‘suave persuasión a través del amor’); Teilhard de Chardin (que veía la complejidad y la conciencia emergiendo simultáneamente como la expresión exterior e interior de la evolución; y además desarrolló la noción de las esferas o los umbrales de la evolución: la fisioesfera, la bioesfera y la nooesfera); Sri Aurobindo (que fue el primer contemplativo realizado que sintetizó los descubrimientos de la ciencia moderna de la evolución con la revelación atemporal de la iluminación y que también dio una fenomenología de las estructuras más altas de la conciencia); y finalmente Jean Gebser (que describió una serie de visiones del mundo jerárquicamente integradas desde la edad de piedra hasta la emergente visión del mundo integral.

[Nota: McIntosh también incluye al psicólogo de desarrollo Clare Graves (no tanto por los datos que acumuló, que tenía sus limitaciones, sino por su  interpretación de los datos, especialmente su comprensión de la naturaleza sistémica y dialéctica de la evolución) y también a Jürgen Habermas y a James Mark Baldwin. Wilber también habla explícitamente de algunos pioneros integrales en Integral Psychology (Una Visión Integral de la Psicología en Español) (1999), destacando a estos dos últimos. Wilber considera a Baldwin el principal pionero moderno integral, el gran fundador de la psicología de desarrollo que describió la evolución de la conciencia a través de niveles universales y delineó estadios evolutivos en todos los cuadrantes y ¡casi todos los estadios! Habermas, aunque solo habla de tres estadios, lo ha hecho en todos los cuadrantes – los ‘mundos’ objetivo, subjetivo  e intersubjetivo].

Esta amplia historia de los pioneros de la filosofía integral – que en su esencia habla de la unidad de la evolución y la espiritualidad y de la dirección que tiene la evolución – también se conecta a una red contemporánea de individuos y comunidades que abrazan alguna forma de espiritualidad evolutiva. Este red incluyen gente como, por ejemplo, Andrew Cohen y la revista WIE (que acaba de ser renombrada EnlightenNext) y Michael Dowd (2007). También están relacionados algunos ‘evolucionarios’ agnósticos y los que dan una interpretación menos explícitamente espiritual de la evolución, como por ejemplo Robert Wright (Non-Zero, 2000) y John Stewart (Evolution’s Arrow, 2000; Evolutionary Manifesto, 2008). Todos los mencionados enfatizan que el universo tiene una dirección, y por lo tanto un propósito, y subrayan la importancia del papel de la humanidad como co-creadores del proceso de la evolución. Aunque no están dentro del mundo académico, sí representan una creciente comunidad que ayudará a extender elementos de una visión del mundo más integral y positiva.

Dentro de este contexto más amplio, el modelo de Wilber se puede ver como la última expresión de la conciencia integral. No obstante, su expresión es claramente la más amplia, la de más alcance y la más coherente hasta la fecha. No solo reúne todos los insights previos y pioneros sino también una enorme cantidad de otros conocimientos y descubrimientos premodernos, modernos y postmodernos. Ha conseguido hacer esto a través de su propio mapa único que actúa como una verdadera filosofía global. Además, ha extendido este mapa recientemente para abrazar todas las metodologías existentes, un pluralismo integral metodológico que promete ser una puerta de entrada al mundo académico.

Diluyendo la ecuación Integral = Ken Wilber (2)

Junto con esta configuración más amplia de visiones pre- o non-AQAL, una segunda más específica manera de diluir esta ecuación es a través de la ‘democratación’ de la teoría integral y la creación de un linaje de ‘scholar-practitioners’ (‘eruditos-practicantes’). Esto es en lo que Sean Hargens (2008a, 2008b) se está concentrando. Si el movimiento integral quiere convertirse en un movimiento social, no lo puede crear una sola persona – tiene que haber una combinación de un movimiento más amplio dentro de la cultura general, junto con un cuerpo de conocimiento específico y una comunidad de ‘scholar-practitioners’ dentro del mundo académico.

Ahora detallaré los avances concretos que se han hecho durante los últimos 3 ó 4 años, en los Estados Unidos, para legitimar lo integral, para crear, en otras palabras, un cuadrante derecho inferior dentro del mundo académico.

Construyendo un cuadrante derecho inferior dentro del mundo académico

Sean Hargens (2008b) habla de cuatro pilares principales que se necesitan para la construcción de una base sólida para que la conciencia integral, a través de AQAL, tenga credibilidad y respetabilidad dentro del mundo académico –, y ya se ha progresado mucho en los cuatro.

El primero es la publicación de una revista académica sometida a la revisón de pares. El primer número del Journal of Integral Theory and Practice (Revista de teoría y práctica integral), originalmente llamado AQAL journal, se publicó en 2006. Hargens es el editor principal y esta ligado con el instituto integral. Lo complementa otra revista sometida a la revisión de pares, Integral Review, que es bianual y online y empezó en 2005.

El segundo pilar es la creación de programas académicos acreditados. Actualmente hay tres centros que ofrecen tales programes. En la universidad JFK hay actualmente un certificado de postgrado acreditado de un año en Teoría Integral (acreditado desde 2006) y un Masters en Teoría Integral (acreditado desde 2007). El primero sirve como el primer año del segundo. También hay un certificado de postgrado en Estudios Integrales y un Masters en Dirección y Desarrollo de Organizaciones con una concentración en estudios integrales ofrecido en el Fielding Graduate University. Finalmente, empezando este mes de octubre, habrá un componente integral dentro del doctorado de Estudios Transformativos en el California Institute of Integral Studies, que requiere que los estudiantes utilicen la teoría integral para guiar sus investigaciones de la tesis.

El tercer pilar es la celebración de congresos académicos regulares. Como ya se sabe, el primer congreso académico sobre la teoría integral, se celebró hace dos meses en la universidad JFK y se concentró en la teoría integral y no en Ken Wilber. Acudieron unas 500 personas y había 120 ponentes. El congreso se repetirá cada dos años.

El último pilar es la promoción de un enfoque integral hacia la investigación. Hace solo unos meses se inauguró el centro de investigación integral, otra vez por Sean Hargens y junto con el Instituto Integral. Su objetivo es apoyar a ‘scholar-practitioners’ de todo el mundo para utilizar el pluralismo metodológico integral y un nuevo enfoque multi-método de investigación. Como ya dije antes, este enfoque amplía el enfoque de método mixto, un método cada vez más popular que combina la investigación cualitativa y cuantitativa.

 

Como se puede apreciar, los últimos dos años han sido testigo de un enorme paso hacia adelante para legitimar la teoría integral en el mundo académico,  un paso que representa una fase nueva en el desarrollo del movimiento integral. La base del cuadrante inferior derecha en lo esencial ya está asentada y se espera que esta base facilite el crecimiento de contribuciones concretas a la teoría integral que se adhieren al discurso formal académico.

La investigación integral multi-método

La versión integral de la investigación métodos mixtos es especialmente interesante. Aunque ha habido un creciente número de tesis y tesinas basado en la obra de Wilber – 55 entre 1987 y 2007 en los Estados Unidos – la mayoría han utilizado la teoría integral como un marco interpretativo, por ejemplo a través de los 4 cuadrantes, para entender datos y posturas (Hargens, 2008b). Con la metodología de investigación integral, basado en el pluralismo metodológico integral, los investigadores ahora tienen un medio para producir la investigación sobre cualquier tema que eligen.

Gracias, otra vez, a Sean Hargens (2006), el pluralismo metodológico integral ha sido convertido en un método concreto de investigación, y el centro de investigación integral sirve como un centro de apoyo y recursos para los investigadores. Hargens enseña un curso específico en varios programas de postgrado. Básicamente, la investigación integral utiliza el pluralismo metodológico integral para crear un método de investigación que incluya dos metodologías, o como mínimo una, de cada una de las metodologías de primera, segunda y tercera persona (y hasta un máximo de 8). Esto representa la última expansión metodológica. Hace no tantos años dominaban la metodología cuantitativa y de tercera persona (básicamente los cuadrantes derechos). Luego ganó terreno lentamente la metodología cualitativa y de primera y segunda persona (básicamente los cuadrantes izquierdos) y, en la última década, aproximadamente, la investigación de métodos mixtos que combinan ambos apareció, ganando adeptos especialmente en los últimos años. La investigación integral es una nueva versión de métodos mixtos, basándose en la teoría integral y combinando el pluralismo metodológico integral con el Action Inquiry evolutivo de Torbert. El modelo y práctica de Torbert es una visión plenamente integral pero no AQAL que pone el énfasis en la praxis, mientras que el AQAL de Wilber pone el énfasis en la teoría. La combinación de los dos, por lo tanto, es muy rica.

Abajo se ve las 8 perspectivas y metodologías primordiales del pluralismo metodológico integral.  Estas 8 perspectivas y metodologías son la perspectiva interna y externa de los 4 cuadrantes:

Como ejemplo (Hargens, 2006), el investigador podría hacer un auto-asesoramiento de su interior (primera persona) sobre sus puntos fuertes y débiles como investigador, incluyendo un asesoramiento básico de su psicograma integral a través de varias líneas claves, su capacidad para diferentes estados de conciencia y su tipo de personalidad. Para la perspectiva de segunda persona, podría estudiar cómo conducir entrevistas y codificar los transcritos y luego realizar una entrevista y codificarlo. También podría utilizar técnicas para ‘participar’ con su tema de investigación. Y para la perspectiva de tercera persona, podría crear una encuesta a través de un cuestionario, repartirlo y luego analizarlo cuantitativamente. Esta perspectiva se podría complementar con un estudio de los análisis sistémicos relacionados con su tema. Así se habrán utilizado 6 de las 8 metodologías del pluralismo metodológico integral.

Es una novedad y un progreso muy interesante que podría tener un impacto dentro del mundo académico y atraer a investigadores que quisieran utilizar una perspectiva más integral. Y como es una versión expandida de un método de investigación ya aceptado y cada vez más popular, las posibilidades de éxito son más grandes.

Otros obstáculos y avances

Quizás el obstáculo más grande para que lo integral gane respetabilidad y aceptación es la noción de estadios o niveles de desarrollo. Esta noción es anatema al postmodernismo en especial pero también para el modernismo – o sea, las dos visiones del mundo que dominan en el mundo académico- . Fuera de la psicología de desarrollo, este punto es muy polémico, e incluso dentro de la psicología de desarrollo hay un campo importante que rechaza la evidencia empírica de los estadios o niveles. La psicología de desarrollo constructivista (con la noción de estadios jerárquicamente integrados como componente esencial) tuvo mucha influencia hasta alrededor de 1980, pero esta influencia iba menguando debido, en parte, al auge de la visión del mundo posmodernista y a su incapacidad de explicar la creciente evidencia de variabilidad que se veía en cada línea o dominio y en individuos. No se tomaba suficientemente en cuenta el contexto.

Pero parece que otra vez empieza a cobrar más protagonismo con el incipiente desgaste del postmodernismo extremo y de teorías nuevas como, sobre todo, la teoría de habilidades dinámicas (Dynamic Skill Theory) y el modelo organísmico-contextualista de Kurt Fischer (Fischer y Bidell, 2006). Asimismo, nuevos tests para medir estadios y la complejidad jerárquica han aparecido, por ejemplo el sistema para medir la complejidad jerárquica de Michael Commons y el LAS (Lectical Assessment System) de Theo Dawson (Dawson et al, 2005), que sirven como reglas generales que miden aspectos de desarrollo que son comunes en muchas de las líneas de desarrollo. Zach Stein and Katie Hiekinnen (2008) recientemente afirmaron que el LAS de Dawson, que mide la complejidad de razonamiento conceptual en diferentes líneas de desarrollo y que se utiliza en el Master de Teoría Integral y en el Instituto Integral, conecta con aspectos de los niveles de altitud o estructuras básicas de Wilber. Es una novedad y un avance interesante ya que representa una ‘regla’ general y libre de contenido que mide la actuación sobre una tarea y no al individuo.

Otro trabajo interesante y relevante, esta vez en las ciencias políticas, es el de Ronald Inglehart (2005) que ha acumulado un base de datos empíricos enorme que demuestra la existencia de diferentes estadios de valores y visiones del mundo y su correlación con el desarrollo socio-económico y político (o sea, los dos cuadrantes inferiores). Por alguna razón, Wilber no ha mencionado el trabajo impresionante de Inglehart.

Respecto al estatus de los estados de conciencia dentro del mundo académico, todavía queda mucho que hacer. Sin embargo, el interés y la investigación sobre la meditación, sobre todo sus efectos psicológicos y físicos, es enorme en comparación con hace 10 años. Y hay estudios como los de Richard Davidson y Alan Wallace – ambos conectados con el Mind and Life Institute donde el Dalai Lama y Budistas trabajan con científicos de primer rango (ve por ejemplo, Begley, 2007) – que son muy rigurosos y han dado mucha respetabilidad académica a este tipo de investigación.

En relación a esto último, hay un creciente interés en estudiar la conciencia, y se está poniendo en duda la noción de la ciencia materialista de que la mente es un mero epifenómeno o derivado del cerebro.

Conclusión

Hay varios cambios que señalan que el mundo académico es ahora más abierto a componentes importantes de la conciencia integral como son la espiritualidad, los estados de conciencia y los niveles de conciencia. Además, el esfuerzo en los últimos dos o tres años  para crear la base de un cuadrante inferior derecho dentro del mundo académico representa una nueva fase en el movimiento integral y una democratización de la teoría integral. Añadiendo esto a una ampliación de la conciencia integral para incluir a pioneros pasados y partidarios presentes de una espiritualidad evolutiva no-AQAL, a la incorporación de la visión no-AQAL pero plenamente integral de Torbert, y el situar a la investigación integral dentro de la tradición de métodos mixtos y el pragmatismo Americano, sirve para suavizar la hasta ahora exclusiva asociación de lo integral con Ken Wilber. De esta forma podemos honrar su gran contribución a la vez que expandir y facilitar su visión.  Esperemos que esta expansión gane fuerza también en Europa y facilite el aumento gradual de la conciencia integral tanto dentro del mundo académico como en la cultura general.

REFERENCIAS

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Forman, M. and Esbjörn-Hargens, S. (2008). The academic emergence of integral theory: Reflections on and clarifications of the first biennial integral theory conference. Download from: http://www.integralworld.net/forman-hargens.html

Inglehart, R. (2005). Modernization, Cultural Change and Democracy: The human development sequence. New York: Cambridge University Press.

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Stewart, J. (2008). Evolutionary manifesto. Downloadable from: http://www.evolutionarymanifesto.com/

Agradecimientos:  a Montserrat Voltes por las correcciones lingüísticas.


En el marco de las VI JORNADAS INTEGRALES para la difusión de la Visión Integral de Ken Wilber y otros.

Barcelona, octubre de 2008.