¿Porqué viajamos?

Ralph Pochadt

Motivaciones y metamotivaciones y sus consecuencias para el desarrollo de destinos turísticos

Viajar es un fenómeno social con una importancia creciente en todo el planeta. En el año 1950 viajaban unos 50 millones de personas en concepto de viajes turísticos al extranjero. En 2006 ya fueron 842 millones viajes y para el año 2020 pronostica la Organización Mundial del Turismo 1.6 mil millones de viajes vacacionales al extranjero. La mayoría de los viajes se encuentran hoy en día dentro de Europa. España está entre los destinos turísticos más importantes mundialmente. Pero la dinámica del mercado y la competencia entre los destinos turísticos crecen. En esta situación el desarrollo de destinos turísticos afronta nuevos desafíos. Indispensable es un entendimiento más profundo de las motivaciones y metamotivaciones de los viajeros. Eso es una base clave para el desarrollo integral de destinos turísticos en el futuro para crear y mantener la atracción del destino.

Déjenos investigar por qué viajamos. Los motivos para viajar son múltiples. Ejemplos son: Relajación, descanso, salud, aventura, sociabilidad, cultura, naturaleza, tiempo y clima, movimiento y deporte o simplemente huir de lo cotidiano. Si ponemos como base el modelo integral de Ken Wilber y su concepto de los “4 cuadrantes”, nos podemos preguntar: ¿Que son las causas de viajar en la profundidad del cuadrante izquierdo, arriba (lo individual interior)? ¿Que se encuentra detrás de las motivaciones superficiales de viajar? ¿Que causas profundas para el fenómeno social de viajar podemos encontrar en los niveles cuerpo, mente, alma y espíritu? Algunos investigadores en el área de la psicología y sociología del turismo están convencidos de que una causa profunda de viajar es la búsqueda de sí mismo, la búsqueda de un lugar lleno de paz, de vida, de libertad, la búsqueda de la eternidad, más allá del espacio y del tiempo. Esta búsqueda es, en lo general, inconciente, pero los estudios de la actualidad y del futuro del turismo indican un cambio: Entre las tendencias del desarrollo turístico (a base de estudios de demanda de turistas alemanes) se encuentra el aumento de la demanda hacia ofertas turísticas que ofrecen posibilidades para “Fitness”, “Wellness”, “Selfness” y “MINDness”. Si se analiza estas tendencias a base del modelo integral de “Spiral Dynamics” podemos ver un salto a una nueva era integral en el turismo del futuro. Viajar es más y más un ritual para fomentar el proceso de transformación personal, para el desarrollo de la identidad personal, para experimentar otras formas de ser, para vivir la búsqueda hacia el paraíso utópico más allá de lo conocido. Es una búsqueda de vivir los sueños, sabiendo que son sueños y no la realidad. Durante el tiempo de vacaciones la gente está más abierta para estados alterados de la conciencia, quieren soñar, quieren imaginar y están abiertos para los símbolos míticos: El mar, la montaña, el agua, el sol, la luna, el paraíso, héroes, lugares y caminos míticos. Lo que son los símbolos de los sueños para los individuos, son los símbolos míticos para grupos. El experto en el simbolismo de los mitos, Joseph Campbell, subraya: En la profundidad de los símbolos míticos brilla lo que se refiere a la búsqueda fundamental del ser humano. Es la búsqueda de sí mismo, la búsqueda de un más allá, un lugar lleno de paz, de vida, de libertad, eterna – o sea, lo que encontramos entre las causas inconcientes de los motivos de viajar. Con eso nos acercamos a la fuerza extraordinaria de los mitos y de los símbolos míticos. En términos del modelo integral “Spiral Dynamics” se puede decir que estos símbolos tienen un efecto diferente en cada uno de los “niveles de la existencia humana”. Cada nivel tiene sus formas características de viajar. ¿Cuales consecuencias tiene todo esto para el desarrollo de destinos turísticos? Sí el desarrollo de destinos turísticos se basa en las causas profundas de viajar y en los símbolos míticos presentes y vivientes en una región y sí la oferta turística se vincula con la fuerza y la energía de estos símbolos, se puede esperar un aumento sostenible de la atracción de estos destinos. En el caso de la bella provincia de Asturias en el norte de España se puede demostrar como se puede aplicar esto en la práctica. Hemos elaborado el perfil de la oferta turística basado en las fuerzas de los símbolos míticos en Asturias y su vinculación con los productos y servicios turísticos. Con este perfil se puede mostrar como la atracción depende de la vinculación con los símbolos míticos. La creación de identidades e imágenes turísticas atractivas para destinos contiene el desarrollo de la oferta turística, estructuras, estratégicas y objetivos turísticos, todo eso se desarrolla en un flujo por los niveles del cuerpo, mente, alma y espíritu y en todos los “cuadrantes”. Con eso emerge la presencia viva del lugar y de lo esencial de la destinación. Los que participan en los procesos de creación y re-creación de destinos turísticos atractivos tienen un papel cada vez más importante para el desarrollo regional. Lograr un turismo diversificado, sostenible y enfocado a las causas y tendencias de viajar constituye una posibilidad para incrementar o mantener la atracción del destino. Así se logra que una destinación sea única, auténtica, vinculada al conocimiento sobre los recursos y potenciales naturales, socio-culturales, arce típicos y simbólicos. Basándose en esto se puede elaborar medidas eficaces con un enfoque integral para un turismo sostenible del futuro.

Octubre de 2007, Barcelona.

Taller: de la psicoterapia a la meditación

Octavio García

La psicoterapia y la meditación son disciplinas representativas del crecimiento y el desarrollo de la conciencia cultivados en occidente y oriente. La psicoterapia representa uno de los esfuerzos de la modernidad occidental en el alivio del sufrimiento, y en su esencialidad surge de la comprensión del funcionamiento psíquico del psicoanálisis y sus derivaciones y también de las corrientes existenciales y humanistas. La meditación constituye el corazón de las tradiciones espirituales fundamentalmente orientales en su abordaje del sufrimiento y la liberación interior. El taller realiza en primer lugar una breve presentación de ambas prácticas en sentido conceptual, algunas diferencias y paralelismos, así como la importancia y potencialidad de su relación dialéctica y complementaria.  Seguidamente se realiza una experiencia vivencial individual que simboliza y sirve de aproximación al trabajo psicoterapéutico, y se integra a una práctica meditativa capaz de mostrar la complementariedad y valor de ambos medios frente el sufrimiento, el autoconocimiento y el desarrollo de la conciencia. Se pone especial atención a la fluidez, complementariedad y armonías potenciales entre ambas perspectivas que son vividas como un único proceso de conciencia. En una tercera fase se abre la reflexión compartida y se dialoga sobre los aspectos conceptuales y experienciales de acuerdo a la voluntad de los participantes.

Ponencia de Octavio García en el marco de las V Jornadas Integrales.
Octubre de 2007 (Barcelona).

Presentación del libro Espiritualidad Integral

Agustín Pániker

Paniker presentó el último libro de Ken Wilber traducido al español por David González Raga: Espiritualidad Integral, con su estilo ameno y profundo de siempre.  Realizó sus críticas constructivas que terminaron,  de todas formas, ensalzando la obra de Wilber y presentando ésta novedad como una de las más interesantes y exhaustivas realizadas hasta la fecha.

Pluralismo en la vivencia del CSI

Ramón Rosal

Ana Gimeno-Bayón

La Ponencia-taller se centró en dos aspectos básicos:

a) La necesidad de integración del Cuadrante Superior Izquierdo con los otros cuadrantes, para una vivencia sana de la espiritualidad y
b) El pluralismo en los estilos de vivir los potenciales psicológicos y espirituales de  dicho cuadrante, en sus formas sanas e insanas, a la vista de las aportaciones de Theodore Millon sobre los tipos de personalidad.

La estructura del encuentro, fue la siguiente:

1. Se inició con la presentación y análisis de distintos casos entre todos los participantes.
2. Siguió la reflexión teórica sobre el contenido antes indicado.
3. Tras esta reflexión, se dedicó un espacio al diálogo e interiorización del tema.
4. Concluyó con el encuentro con un ejercicio vivencial psicocorporal.

Ponencia de Ramón Rosal y Ana Gimeno-Bayón en el marco de las V Jornadas Integrales
Octubre de 2007 (Barcelona).

La doble experiencia del cuadrante superior izquierdo

Magda Catalá

Wilber insiste en la importancia de los 4 cuadrantes, pero me atrevería a decir que desde la perspectiva de un terapeuta, el cuadrante superior izquierdo constituye algo así como la raíz del proceso evolutivo. Lo que ahí ocurre nos atañe de manera personal e íntima ya que según gestionemos las sucesivas crisis que la evolución conlleva, podremos continuar evolucionando, o no. Es en la dimensión individual e interior donde podemos ocuparnos de nosotros mismos, sabiendo, como sabemos que solo si llegamos al final de ese camino y nos liberamos de toda atadura egoica,  se manifestará naturalmente la Belleza del Ser que Somos.

Son muchas  y muy importantes las novedades que Wilber aporta en su ultimo libro con respecto a ese cuadrante; aquí voy a referirme solo, a la delicada relación entre las etapas del desarrollo y los estados de conciencia . En  Espiritualidad Integral  Wilber dice que esa relación es la clave mas importante para entender nuestras experiencias espirituales de modo que, que haciendo de eco de esas palabras, intentaré centrar esta ponencia en lo que Wilber llama la pregunta del millón: “una vez examinadas las etapas del desarrollo y los estados de conciencia ¿cómo se relacionan la unas con las otras?”

Conviene empezar recordando que las etapas del desarrollo son logros permanentes que siguen una dirección, un orden fijo y universal que no puede omitirse o invertirse. Una vez superada una etapa, no podemos volver atrás, pero tampoco podemos saltarnos ninguna etapa ya que estas se suceden solo a medida que incluimos y superamos la estructura con la que estábamos previamente  identificados y, eso, toma su tiempo. Cada etapa de desarrollo nos abre a visiones del mundo cada vez mas amplias, altas y profundas. Ahora bien,  recordemos también las palabras de  Wilber cuando ya tiempo atrás nos advertía: “toda identificación exclusiva es inconsciente por definición.. (Y ese es el problema con las etapas. No podemos ser concientes de la etapa de desarrollo en la que nos encontramos porque esa identificación es, por definición, inconsciente) ..y no podemos ser conciente de ella sin quebrantarla.” De modo que el desarrollo de la conciencia supone siempre una confrontación con el propio inconsciente lo cual, como sabemos, es siempre un problema.

Pero antes de ir a los problemas, haré un resumen somero de  esas etapas a fin de que las tengamos claras. Solo nacer nos separamos del cuerpo físico de la madre pero, de hecho, permanecemos identificados con ella, confundidos emocionalmente con el cuerpo del que provenimos. El parto solo se consuma, por así decir, cuando nos vamos distinguiendo afectivamente de ese cuerpo y reconociéndonos como seres aislados. A medida que seguimos creciendo e independizándonos de los otros, la angustia de la individualidad se va haciendo mas y mas patente y, la adolescencia, por ejemplo, es un periodo en el que somos especialmente sensibles a la sensación de aislamiento y diferencia que caracteriza al ego. Buscamos entonces una identidad de pertenencia que nos aporte seguridad pero, para seguir evolucionando, hemos de abandonar también esa de identidad de grupo, la cómoda sensación de pertenecer a “algo” o “alguien”.  La renuncia a ese falso cobijo nos permitirá acceder a una identidad tanto mas amplia, la de ser, simplemente, humanos. Constatamos, entonces, que no importa la raza, el estatus, la ideología o la religión a la que pertenezcamos, todos somos igualmente vulnerables y estamos igualmente solos. Pero, otra vez, solo la exacerbación del dolor y la soledad que esa condición conlleva, nos llevará a una búsqueda mas comprometida. Y solo un trabajo de introspección, honesto y continuado, nos permitirá trascender el inteligente pero arrogante y trágico, o cínico, sentido de la vida que caracteriza, por ejemplo, al ego  moderno, individualista y racional.  Pero mas difícil aún, nos advierte Wilber a lo largo de las 400 páginas de su Boomeritis,  es superar el feroz narcisismo que define al sofisticado ego post-moderno. Como bien dicen los budistas, solo una penetrante y clara conciencia de dukta, del dolor inherente a la condición humana, nos impulsará a continuar buscando, a seguir ascendiendo por la escalera y alcanzar otros niveles de conciencia. Las etapas trans-personales, o trans-racionales, se inician cuando nos damos cuenta de la magnitud de la ignorancia en la que estamos atrapados. Entonces el alma se despierta y  reclama, a gritos, nuestra atención. Si estamos comprometidos con algún tipo de práctica espiritual, las experiencias que vayamos teniendo nos ayudarán a continuar “muriendo” a nuestra preciada sensación de identidad personal hasta alcanzar una identidad Kosmocéntrica, una conciencia incluye a todos y a todo y no distingue entre el yo y el otro. Cuando toda sensación de identidad se ha trascendido, lo que Somos, un vacío luminoso, sabio y compasivo, ocupa naturalmente  ese lugar.

Esta claro que no es una escalada fácil; cada paso supone la muerte de la sensación de identidad previa y, dado que nos aferramos a esa sensación como si la vida nos fuera en ello, vivimos las etapas del proceso evolutivo como si de amenazas de muerte se tratara. Sin embargo, si las cosas van bien, a medida que se suceden las “muertes” que conlleva el proceso, ego va perdiendo ingenuidad y ganando en conciencia. El adolescente mal-herido e inconformista, por ejemplo, se  transformará en un adulto responsable y tolerante. El proceso evolutivo nos libera paulatina y trabajosamente de todas las identificaciones que nos limitan a fin de que trascendiendo todo egoísmo  podemos, desde una  no-identidad, abrazar el Kosmos como si fuera Yo mismo.

Esa es la meta a la que apunta el cuadrante superior izquierdo, esa es  la zanahoria cósmica a la que aspiramos todos, ya que esa no-identidad, a saber, la disolución del ego, es sinónimo de felicidad. ¿Y quien de nosotros no aspira a la felicidad?  No es casual que en estos tiempos de guerras y cataclismos, en los que el dolor y el desconcierto son día mas patentes, la espiritualidad vuelva a estar de moda. La espiritualidad nos promete nada menos que la felicidad, porque llámese, cielo,  luz, amor, nirvana, o iluminación, la meta a la que todos aspiramos es siempre la misma: acabar con el sufrimiento y ser felices. Ese es el quid de la cuestión, pero también el problema.  Es decir, la búsqueda de la felicidad es un anhelo lógico e inevitable. Todos, cada cual a su manera, vivimos inmersos en la persecución de lo que creemos que nos hará felices. Cualquier cosa es buena cuando se trata de no sentirnos solos y desvalidos. El consumismo, el sexo, el poder, la seguridad, la fama o el amor romántico; son innumerables los posibles substitutos simbólicos a los que recurrimos para satisfacer las incesantes demandas del ego y olvidar el dolor inherente de ser humanos.

Ahora bien, cuando iniciamos una búsqueda espiritual, cuando perseguimos no un bienestar pasajero, sino la felicidad perfecta, la cosa se complica ya que, si bien sigue siendo ego quien aspira a ser feliz, ya no se conformará con lo trivial, con acumular información o comprar y tener cosas; buscará trascender el mundo y vérselas, por así decir, con dios. El camino hacia dios, o como quiera que llamemos a esa meta, tiene lugar en la dimensión interior e individual de la conciencia y esa dimensión está sembrada de peligros y tentaciones mucho mas difíciles de detectar que los peligros y tentaciones de la carne.  Y es ahí, en los inevitables autoengaños en los que caemos,  en los numerosos obstáculos invisibles que pueblan el camino,  donde la visión penetrante de Wilber aporta una doble luz que no debemos desaprovechar.

Hemos dicho que Wilber distingue entre estados de conciencia y etapas, (niveles o estructuras) del desarrollo. He mencionado las etapas del proceso que idealmente conduce desde el egocentrismo del niño, al etnocentrismo, digamos, del adolescente  y,  del mundicentrismo del adulto razonable, a la no-identidad, es decir,  al kosmocentrismo del sabio. Esas, a groso modo son las etapas del camino. Ahora voy a referirme a los estados de conciencia, a las diversas experiencias espirituales  que a lo largo de ese camino podemos experimentar. Sabemos que por medio de drogas, o por medios naturales, mediante la práctica continuada de ciertas técnicas meditativas o shamánicas, por ejemplo,  podemos, en un momento dado, alcanzar estados  “superiores” de conciencia y tener experiencias sublimes de quietud, de amor y bienaventuranza; podemos experimentar la vacuidad e, incluso, la no-dualidad.  Pero sabemos también que esos estados, si bien son logros importantes que aclaran el camino y generan confianza, que actúan como lubricantes –dice Wilber- del proceso evolutivo; son solo eso, estados. Es decir, no son etapas andadas, no  son logros permanentes.  Los estados de conciencia son  efímeros y pasajeros y el experimentarlos no supone, en absoluto, que se hayan  trascendido todas las etapas del camino y se esté al final de la escalera. De modo que, ¿que tenemos que hacer con esas experiencias? ¿cómo debemos interpretarlas? Está claro que nos pueden servir  como estímulos para seguir evolucionando pero, ojo, también podemos mal-aprovecharlas; podemos servirnos de ellas para confirmar nuestro ego, asegurar nuestra particular visión del mundo y estar absolutamente convencidos de que, sin lugar a dudas, tenemos, no una verdad o una versión de la verdad, sino La Verdad.

Cito las certeras palabras de Andrew Cohen: ”el viaje evolutivo es un viaje peligroso y el florecimiento del espíritu humano puede desviarse horrorosamente. ¿Porque? Porque el insidioso y mortífero interés del ego por la seguridad, el dominio y el control se puede alimentar fácilmente por los descubrimientos tremendamente potentes del imperativo evolutivo (entonces) la pasión inspirada se convertirá en tierra fértil para que el ego se identifique con lo que es Absoluto y eso permite que nuestros mas oscuros impulsos se enmascaren como el máximo bien.” Es decir, sin una comprensión clara de la relación entre etapas y estados de conciencia, la búsqueda de la iluminación es un sendero peligroso  porque a menos de que hayamos transitado todas las etapas del desarrollo y alcanzado una identidad Kosmocéntrica, es decir, una no-identidad, las profundas experiencias espirituales, los estados superiores de conciencia, en lugar de alentarnos a continuar nuestro camino, potenciarán la arrogancia del ego proporcionándole una convicción absoluta sobre su específica visión del mundo.  Una convicción, como dice Cohen, “no apoyada en una profunda y continua entrega a lo desconocido.” “Lo desconocido”, en este caso, pasa por no saber donde estamos, por desconocer el nivel, o el color de la etapa de desarrollo en la que nos encontramos.

Las diversas experiencias espirituales que están, por así decir, a nuestro alcance, los estados de conciencia, -psíquicos, sutiles, causales y no-duales- a los que podemos acceder, han de ser bien interpretados a fin de que no acaben convirtiéndose en episodios antagónicos al proceso evolutivo. Porque experiencias cumbre se pueden tener a lo largo de todos los niveles de desarrollo por los que atravesamos, -a nivel arcaico, mítico, mágico o racional- y, en cada caso, interpretaremos esa experiencia, desde la visión del mundo en que nos encontremos.  Por ejemplo, un niño, un nazi, un cristiano, un terrorista o un racionalista redomado, interpretarán una misma experiencia según su nivel de conciencia y, si no saben que están en un nivel, en una etapa del camino, y no en el pico del mundo, -es decir, al final de la escalera-  esa experiencia servirá solo para reafirmar su ego, Trátese  de un ego infantil o de un ego rígido y etnocentrista, de un ego devoto o de un fundamentalista. Las experiencias pico alientan cualquier cosa, actos de máxima bondad, sacrificios excelsos o intolerancia y violencia. Según la franja de color en que se encuentre el  ego así será la respuesta. Y hoy tenemos suficientes evidencias de ello.

Por ejemplo, algunos lideres políticos de otras culturas, o grandes pensadores de ciertas tradiciones religiosas son, a menudo, grandes maestros espirituales, seres humanos extraordinarios e iluminados pero, como precisa Wilber, suelen ser maestros horizontalmente iluminados. Lo que Wilber quiere decir es que, si bien, su conocimiento y  experiencia de estados superiores de conciencia son indubitables,  su espiritualidad revela, no un nivel de conciencia plenamente desarrollada, sino la perspectiva de un ego atrapado en una identidad de pertenencia y, consecuentemente, una concepción  del mundo parcial y limitada que, en lugar de integrarlo todo amorosamente, afirma con contundencia la diferencia y la separación. Y lo que hoy, gracias a Wilber podemos entender, es que esa perspectiva, no por ser etnocéntrica y moralista es menos espiritual ; se trata, eso si,  de una espiritualidad fijada en una determinada etapa del desarrollo, en el color ámbar del arco iris de la conciencia. El nivel mítico y tradicional de la conciencia, una mente concreta y convencional que tiene aún muchos escalones por delante antes de alcanzar la luz clara  de la no-identidad.

Conviene recordar que el 70% de la `población mundial está en esa etapa; vivimos en un mundo adolescente y airado que, no por ser espiritual es mas maduro. Un mundo que está muy lejos de ser adulto y no se diga ya, sabio. Estamos lejos de tener una visión Kosmocréntica, un nivel de conciencia verde-azulado que lo integre todo y se identifique compasivamente con  cuanto existe. Muy lejos aún de alcanzar la iluminación vertical,  como la llama Wilber. La iluminación vertical, la liberación perfecta, solo se alcanza cuando la doble experiencia del cuadrante superior izquierdo  se completa, es decir, cuando alcanzamos el nivel optimo de desarrollo de la conciencia, por un lado y, por otro, nos estabilizamos en estados de conciencia  iluminados.

Creo que resulta evidente que la distinción que señala Wilber es importante. Nos enseña a  honrar la parte de verdad que hay en todo y, a la vez, como hace siempre, nos  muestra la inmensa sombra que la bordea. Nos habla de una doble responsabilidad: alcanzar estados superiores de conciencia si, pero, ante todo, crecer realmente como seres humanos lo que supone, puntualiza Wilber, una disciplinada práctica transformativa e integral. Esa segunda responsabilidad no es contemplada, por lo general, en los enfoques tradicionales, nos advierte. Es la psicología evolutiva, la ciencia de la mente que se viene desarrollando en occidente, la que nos proporciona la información y las herramientas adecuadas para reconocer la etapa de desarrollo en la que nos encontramos e incidir y acelerar, por así decir, nuestra evolución. Para evolucionar como seres humanos hemos de enfrentar todos los aspectos que hemos rechazado y eso, vuelvo a citar a Cohen, “es el mayor desafío con el que se encuentran los buscadores espirituales porque iluminar la sombra y disolver el ego, es mucho mas importante y significativo para la transformación de la conciencia que cualquier otra cosa”.

Wilber nos ayuda a ver realmente donde estamos cuando nos invita a plantearnos dos preguntas: 1- cuales son los estados de conciencia que alcanzamos y como los interpretamos y,  2-cual es el nivel de desarrollo en el que estamos o, en otras palabras, cual es el color del cristal a través del cual entendemos el mundo. Ahora bien, Wilber nos advierte que la respuesta a la segunda pregunta no nos la proporcionará ninguna cantidad de horas en el cojín de meditación. Ningún tipo de introspección meditativa o estado superior de conciencia  nos llevara a percibir la etapa, el nivel de conciencia en el que nos encontramos porque esa identificación es, por definición, inconsciente y  por mucho que observemos la propia mente nunca veremos la estructura que la sostiene, consecuentemente, la meditación o el cultivo de estados de  conciencia alterados, no son los mejores caminos para integrar la sombra y trascender el ego.

Para tener una perspectiva objetiva de nosotros mismos necesitamos los ojos de otros; necesitamos superar el subjetivismo en el que estamos atrapados y contemplarnos desde la zona 2, como Wilber denomina a la perspectiva que nos permite ver nuestro interior pero desde fuera. Solo entonces podremos situarnos correctamente y trascender, o no, la identificación inconsciente en la que estamos. Llevar a cabo ese trabajo, asumir esa responsabilidad, requiere de estudio y paciencia; solo una mente abierta e inquisitiva será capaz de contrastar sus puntos de mira ante perspectivas mas amplias, profundas y elevadas. Se trata de mantener un compromiso inteligente con el mundo de las formas, dice Cohen,  porque las formas evolucionan y si nos quedamos atrapados en las experiencias cumbre, podemos llegar a estar muy iluminados –horizontalmente- pero fijados en niveles muy bajos, -mágicos, míticos o arcaicos- de desarrollo estructural. Para crecer como seres humanos, para evolucionar realmente, hemos de estar dispuestos a hacer el esfuerzo heroico, y cito otra vez a Cohen, de interpretar nuestras experiencias espirituales desde un nivel de desarrollo superior al que constituye nuestro centro de gravedad; solo así podremos reconocernos y, consecuentemente, retomar el impulso evolutivo, el Eros, que, naturalmente nos exigirá mas.

Creo que aquí, a modo de ejemplos, puedo hacer un inciso y compartir algunas de las experiencias que solo estudiando a Wilber he podido ubicar correctamente y que probablemente algunos de ustedes compartirán.  Pacientes con serios problemas emocionales a quienes, para mi sorpresa, sus guías espirituales desaconsejaban la terapia y los animaban solo a meditar. En el otro extremo, mi sorpresas ante un amigo y maestro de meditación Zen, un experto en estados superiores de conciencia pero a todas luces inconsciente de propia estructura de personalidad sexista y autoritaria. Dice Cohen, “Para aquellos raros individuos que han ganado finalmente la confianza en la Iluminación, ¿habrá espacio todavía para lo que no saben? ¿Estará presente todavía la tan importante humildad? ¿O se hallarán atrapados en un de los lados de la paradoja, siendo ahora solo aquel que sabe?.”

Para terminar quiero apuntar, aunque brevemente, lo que Wilber dice con respecto al  nivel de desarrollo en el que se encuentra la espiritualidad de la nueva era, el meme verde como lo llama él.  Wilber, para variar, da caña. Nos hace ver que es fácil para un adulto ver que el niño se equivoca pero, si el adulto no sabe que el también se equivoca, que su visión del mundo es un mera construcción socio-cultural y sus criterios revelan un   intenso color naranja, por ejemplo, el error del adulto será, por así decir, mayor. En otras palabras, es fácil ver la paja en el ojo ajeno; podemos mirar el mundo y desdeñar las etapas que hemos andado, pero no podemos mirar desde los niveles que no hemos alcanzado y, para saber de ellos, nos recuerda Wilber, hay que estudiarlos y, luego, para integrarlos hay que escalarlos, a saber, hay que incluirlos y trascenderlos. Para poder vernos a nosotros mismos hacen falta un espejo y, en el caso que nos ocupa, el espejo son las etapas que aun tenemos por delante, el turquesa, el índigo, el violeta, el ultra-violeta y la luz clara.  Y mientras no estemos ahí, verticalmente iluminados, el otro seguirá siendo un peligro ya que yo, es decir, ego no es otra cosa sino el sentido de uno mismo como diferente y separado.

Pero nada le resulta al ego mas doloroso que verse a si mismo imperfecto; reconocer, por ejemplo, el pertinaz narcisismo en el que los memes verdes nos salvaguardamos. La minoría que constituye la avanzadilla espiritual en el primer mundo, se caracteriza, al decir del Wilber, por mantenerse anclada en una especie de “buena conciencia”, en una concepción del mundo relativista y post-moderna que  resulta muy cómoda ya que se trata de un nivel de desarrollo individualista, inteligente, culto, progresista y hasta espiritual, que nos hace sentir muy bien. No ha sido fácil llegar a esta “feliz” etapa del desarrollo y, sin embargo, precisamente ese logro, nuestra “buena-conciencia” lo que nos impide vernos realmente. Ese desconocimiento, la ignorancia de nuestra propia estructura mental, del nivel de desarrollo en el que nos encontramos nos bloquea el camino y nos impide avanzar. (¿Quién, creyéndose muy guapo, tendría ganas de mirarse en un espejo en el que se ve un enano? )  Los memes verdes, afirma Wilber, estamos tan seguros de que nuestra visión es la buena que hemos perdido toda perspectiva; en nombre de la igualdad rechazamos el importantísimo concepto de jerarquía –la autoridad nos horroriza, por ejemplo- y desde un cómodo pluralismo abdicamos de toda responsabilidad. Somos proclives a confundir la buena conciencia con la verdad y, consecuentemente, es nuestro bienestar el que dicta las normas. El ego narcisista  se caracteriza por sentirse bueno, pensar lo correcto, hacer lo debido y no juzgar pero, y sobre todo, por eludir las sombras y el sufrimiento, por evitar el conflicto consigo mismo y negarse, en definitiva, a evolucionar. El narcisismo es una enfermedad grave, una patología importante y, aunque el portador goce de una personalidad sana, equilibrada y hasta espiritual, sabemos que esconde un ego dolorido y manipulador que solo busca el reconocimiento del otro a fin de complacer su bien amada sensación de identidad.   Ojalá que la enorme luz que Wilber aporta en su ultimo libro sobre el cuadrante superior izquierdo, sobre la complejidad sin limites y la riqueza infinita de la conciencia,  nos anime a mirarnos en ese espejo. Ojalá que esa visión nos permita ver realmente donde estamos y ese reconocimiento nos devuelva la lucidez y el coraje necesarios para participar mas activa y concientemente en nuestro propio desarrollo.  Cohen nos recuerda que “el propósito de la iluminación es llegar a ser tan concientes que, a través de nuestra participación decida, comencemos a guiar activamente el proceso evolutivo mismo. (porque ) la iluminación, puntualiza,  –cuando es profunda y honda, vasta, plena y completa- es el reconocimiento, simultaneo, de la perfección inherente a todas las cosas y el incesante imperativo a evolucionar.” Pero el incesante imperativo a evolucionar no es cómodo, aflora siempre en forma de dolor, de hambre o sed infinita que nos impide sentirnos satisfechos y nos mantiene, en cambio, humildes, abiertos, expuestos a lo que no sabemos. Sin embargo, y también son palabras de Cohen; “no es sino el impetuoso fuego de amor absoluto en acción que se mueve en nuestros corazones y mentes como el deseo de la Liberación misma.”  Desearía que esta ponencia sirviera para alentar ese fuego en todos nosotros.

Ponencia de Magda Catalá en el marco de las V Jornadas Integrales.
Octubre de 2007 (Barcelona)

Fenomenología de la conciencia

Maribel Rodriguez

            La conciencia se podría considerar como el espacio interior de nosotros mismos, en el que acontecen los fenómenos de la vida psíquica de los que somos conscientes y también la conciencia sería sus propios contenidos o fenómenos señalados. A la vez, también se entiende por conciencia, a la capacidad de captar esos fenómenos internos, siendo por lo tanto, una especie de “sentido” con el que captaríamos lo que nos sucede por dentro. Algo a lo que también se suele llamar como experiencia subjetiva consciente.

Se podría decir, en base a lo dicho, que la conciencia es un espacio interior que puede ser visto por nosotros, los acontecimientos que podemos captar en el mismo, un lugar en el que nos miramos y un espacio desde el que también podemos mirarnos. Dicha mirada puede realizarse con mayor o menor profundidad o con mayor o menor atención o capacidad de darnos cuenta de lo que ocurre en nuestro espacio interior; algo de lo que sólo puede darse cuenta uno mismo.

Además, en ese espacio de la conciencia, se produciría una representación de lo que entendemos por realidad o mundo y una representación de nosotros mismos en consonancia con dicha percepción del mundo, o bien nuestra percepción de nosotros mismos podría condicionar nuestra visión del mundo, o es posible que todo ello suceda a la vez. Nosotros pensamos quienes somos o qué es lo que creemos qué es la realidad, y esta es una decisión que toma forma dentro del espacio de nuestra conciencia y configura nuestras vidas y lo que hacemos con ellas; configura de alguna manera el sentido o significado que le damos a nuestra existencia y cómo caminamos a lo largo de la misma. En base a esto, Frankl, denominó a la conciencia como el “órgano de sentido”, sin la que dicho sentido no podría ser descubierto o captado. No obstante, no hay que perder de vista, la posibilidad de distorsiones en la percepción del mundo y de uno mismo, que tienen que ver con alteraciones en el funcionamiento de la propia conciencia.

Pero para captar de la manera más nítida posible, los fenómenos que acontecen en nuestra conciencia, puede ser útil valernos de algún método o de manera de dirigir nuestra mirada. Para ello, se propone como método adecuado al objeto estudiado -la conciencia- el método fenomenológico. Este método buscaría observar la propia conciencia desprendiéndonos de esquemas o ideas preconcebidas, tratado de contemplar los fenómenos por sí mismos, tal y como surgen, desprendiéndonos de prejuicios, que sólo enturbian la propia percepción real e inmediata de los acontecimientos de la conciencia. Husserl es uno de los creadores de este método fenomenológico y lo describe como el estudio reflexivo de la esencia de la conciencia, como experimentada desde el punto de vista de la primera persona (es decir, desde dentro del cuadrante superior izquierdo). Para Husserl, la fenomenología no es conocimiento en sentido verdadero, sino un mirar espiritual, un método intuitivo.

Tal y como señala Wilber, el método fenomenológico, se estaría dando cuando la primera persona tiene experiencia de la primera persona; sería el yo mirándose a sí mismo desde dentro o dicho de otra forma, una experiencia de mirar dentro de la propia mente. Favoreciéndose así una posibilidad de un mayor insight. Este tipo de experiencia, sería algo que se podría fomentar en ciertos estados meditativos o técnicas de hipnosis, dirigidos al autoconocimiento y la autocomprensión.

La actitud que propone la fenomenología, para estudiar la conciencia, sería importante, para no interferir con los propios esquemas, en la observación del curso espontáneo de la conciencia o el curso de la misma bajo ciertas circunstancias o estímulos y para poder así aprehenderla tal y como se manifiesta, quitando interferencias que puedan impedir captarla con una mayor nitidez y así saber de manera más consciente quienes somos y cómo es el funcionamiento de nuestras mentes. Al hacer esto, se produciría una simple experiencia, de la que trataríamos de quitar cualquier juicio a priori sobre lo que sucede, veríamos su movimiento, su sensibilidad para percibir el entorno, los colores, las formas, los sonidos, las sensaciones, las emociones o las reacciones de nuestro cuerpo, entre otras muchas cosas.

De todas formas, aunque se proponga un método para explorar la conciencia, no por ello es fácil acceder o conocer con certeza y seguridad qué es eso que sucede dentro de nosotros. Pues podríamos decir que la conciencia ¿son los pensamientos que pasan por nuestras mentes en cualquier momento? ¿son nuestros sentimientos? ¿son nuestras decisiones? ¿son nuestras experiencias más íntimas? ¿son nuestras percepciones? ¿son nuestras representaciones del mundo o de nosotros mismos? Pues se podría decir que es todo esto y mucho más y a la vez los mecanismos que los producen y el como nos damos cuenta de todo ello. Y también sabemos que por mucho que tratemos de describirla, la conciencia tiene una dimensión de misterio, que nadie ha sido capaz de resolver, ya que nadie sabe de dónde emerge ese flujo de conciencia en la masa de nuestros cerebros o nuestras mentes, ni por qué ni cómo se explica su funcionamiento. Sólo sabemos que sucede y poco más…

Sabemos que en casi todo lo que hacemos, hay detrás un estado íntimo de conciencia que nos empuja a actuar de alguna manera, hasta donde somos conscientes. Aunque también habría mucho que hablar de factores inconscientes y de su interacción con nuestros propios actos, pero esto ya sería otro tema.

En base a lo dicho, ¿de qué se trata entonces la fenomenología de la conciencia? Pues esencialmente de tratar de captar sin prejuicios o esquemas preconcebidos el curso espontáneo o alterado por algunas circunstancias, el funcionamiento de la propia conciencia.

Es posible, que en un primer momento, este planteamiento resulte extraño y uno no sepa exactamente de qué estamos hablando, así que para hacer más inteligible la idea se hará a lo largo de la ponencia algún ejercicio práctico para ejemplificarlo y hacerlo más comprensible. Además, se plantearán los efectos de la meditación y la hipnosis en la conciencia de cara a conseguir una mayor amplitud del espacio de la misma y una mayor profundidad perceptiva para el autoconocimiento, hacia una autoconciencia más nítida y hacia la posibilidad de su transformación para lograr una vida más plena y consciente. Por ejemplo, en general se piensa que el funcionamiento cerebral condiciona el funcionamiento de la conciencia, pero ¿qué pasaría si las decisiones de la conciencia cambiaran el funcionamiento de nuestro cerebro y de nuestro cuerpo? ¿Y qué pasaría si fuéramos conscientes de ciertos procesos automáticos de la conciencia y tomáramos la decisión de no dejarnos llevar por ellos, sino actuar desde nuestra propia libertad y por lo tanto desde una conciencia más abierta?
Parece, que si la conciencia condiciona nuestra manera de estar en el mundo y ante nosotros mismos, sería importante facilitar que el funcionamiento de la misma fuera más ordenado y armónico, una vez que conocemos sus esquemas de funcionamiento. Para ello, es necesario primero un autoconocimiento a través del método propuesto y después el planteamiento de la posibilidad de conseguir una conciencia más abierta y “consciente”, valga la redundancia. Así que por último, se plantearán algunas posibilidades de llegar a un desarrollo de la conciencia, desde el estrechamiento y la superficialidad, a su amplitud y profundidad.

Ponencia de Maribel Rodriguez (Madrid) en el marco de las V Jornadas Integrales.

Espiritualidad Integral

Alejandro Villar

El guión para la ponencia serán lo capítulos del libro “Espiritualidad Integral”, centrándome sobre todo en  los aspectos que tienen que ver con el cuadrante superior izquierdo

Introducción: El enfoque integral

Por primera vez en la historia tenemos acceso a lo que las distintas tradiciones de sabiduría, escuelas de pensamiento, filosofías, etc., de todo el mundo han dicho tanto durante la modernidad como durante la modernidad y la postmodernidad. ¿Qué tipo de modelo sería el que podría integrar todas estas cosas? Ken Wilber propone que debería incluir, al menos, los cuatro cuadrantes, los distintos niveles de conciencia, las distintas líneas de desarrollo, los estados y los tipos. En previas jornadas integrales ya he explicado ese modelo integral: http://www.integralworld.net/es/jornadas_I_2_villar.html
Desde el punto de vista del cuadrante superior-izquierdo, el interior de lo individual, cualquier espiritualidad que quiera ser integral debe incluir estados, estructuras y trabajo con la sombra. En cuanto a los estados, las tradiciones contemplativas son insuperables, pero Occidente las suplementa con las estructuras y el trabajo con la sombra.

1. El pluralismo metodológico integral
Cada uno de los cuadrantes puede ser contemplado desde “dentro” o desde “fuera”, lo que da lugar a ocho perspectivas básicas, ocho dimensiones básicas del Kosmos en respuesta a las cuales se han desarrollado distintas disciplinas de estudio que el pluralismo metodológico integral integra en una totalidad.Cuando miramos el cuadrante superior-izquierdo desde “dentro” tenemos la fenomenología, como ilustran las tradiciones contemplativas, una mirada en primera persona a las realidades de la primera persona y, cuando lo contemplamos desde “fuera”, tenemos los enfoques “estructuralistas”, como la psicología del desarrollo, una mirada en tercera persona a las realidades de la primera persona.Así se definen dos zonas de este cuadrante, la zona 1 es la que se estudia fenomenológicamente, desvelando estados, mientras que la zona 2 se estudia en tercera persona, con lo cual se desvelan estructuras. Como tanto las estructuras como los estados—en la practica contemplativa— se despliegan  en estadios, tenemos dos tipos de estadios: estadios de estados y estadios de estructuras.

2. Los estadios de conciencia (estadios estructurales)
El estudio del contenido del cuadrante superior-izquierdo en tercera persona descubre la existencia de estructuras o estadios de conciencia. Esas estructuras no aparecen ante la mirada fenomenológica, por ello las tradiciones contemplativas saben poco sobre ellas. Por ejemplo, la moderna psicología del desarrollo ha descubierto, en lo que tradicionalmente se entendía como “mente”, la presencia de muchos niveles muy distintos: mágico, mítico, racional, relativista e integral. Como excepción en cuanto al conocimiento para las estructuras cabe destacar a dos personajes: Plotino en Occidente y Aurobindo en Oriente, ambos conocían los niveles mágico, mítico, racional e integral de la mente, y habían llegado a esas conclusiones simplemente con su observación e intuición.El caso es que, después de haber experimentado un estado transpersonal, le damos la interpretación que permitan nuestras estructuras de conciencia. Así es como podemos encontrarnos, en una gradación sucesiva de mayor profundidad, interpretaciones mágicas, míticas, racionales, relativistas, integrales y superintegrales (transpersonales) de los distintos estados transpersonales. A mayor profundidad interpretativa menos se pierde de la experiencia.

3. Los estados de conciencia (estadios de estados)
La practica de la meditación favorece el despliegue de la conciencia de lo ordinario hasta lo sutil, lo causal y, por último, lo no dual. Primero se objetiva el reino ordinario, el estado de vigilia, después el reino sutil, los dominios de la absorción en la luz o la vibración divina y por último se objetiva el vacío infinito causal. Ello supone que el ego ordinario primero y después el alma sutil/causal se convierten en objetos y uno se reconoce como el Testigo de todos esos estados. Por último, uno se desidentifica incluso del Testigo y se reconoce como Talidad no dual, uno con todo lo que surge.Estas son, más o menos, las fases o estadios de estados por las que atraviesa la práctica contemplativa. La distintas tradiciones son insuperables en cuanto a las prácticas y los mapas  para atravesar estos estadios de estados.

4. Estados (desarrollo horizontal) y estadios (desarrollo vertical)
Sin importar el estadio estructural en el que nos encontremos en nuestro desarrollo vertical (arcaico, mágico, mítico,…), siempre podemos acceder a los distintos estados transpersonales (sutil, causal y no dual), como nos muestra la matriz Wilber-Combs. Y como tenemos acceso a esos estados en cualquier momento de nuestro desarrollo podemos empezar una práctica contemplativa y atravesar los estadios de estados ordinario, sutil, causal y no dual. Es decir, en cualquier momento de nuestro desarrollo psicológico podemos “girar a la derecha” y encontrar la Libertad más allá del mundo de la forma.Pero, aunque lleguemos a estabilizar nuestra conciencia no dual, sólo vamos a ser uno con el mundo que desvelan las estructuras de la conciencia. Así podemos ser “no-dos” con un mundo mágico, mítico, racional,… y dejar fuera de nuestra conciencia de unidad todas las estructuras que están por encima.Así, los estadios de estados son el camino hacia la Libertad, mientras que los estadios estructurales lo son hacia la Plenitud, determinando que nuestra no dualidad abrace más o menos cosas. Por ello es importante tener en cuenta tanto la Iluminación vertical como la horizontal. En un momento dado la Iluminación más plena y más libre será la que sea Una con todas las estructuras y los estados disponibles hasta ese momento. Eso hoy en día implica estabilidad de la consciencia no dual en lo horizontal y estructuras integrales (turquesa) o superintegrales (transpersonales-indigo) en lo vertical.

5. Budismo boomeritis
Como las tradiciones contemplativas no son conscientes de la zona 2, tampoco pueden ser conscientes u ofrecer soluciones para los problemas que se originen en esa zona. Una de ellas es la espiritualidad boomeritis, enfermedad que está a punto de cargarse toda espiritualidad auténticamente transformativa en Occidente.Cuando la conciencia empieza a desidentificarse de la razón y accede al espacio que podemos llamar “relativismo pluralista” (altitud verde en el nuevo esquema de colores de Ken Wilber) se descubre que mucho de lo que anteriormente se consideraban verdades objetivas son, en realidad, verdades determinadas social o culturalmente. De repente ya no hay verdades objetivas y la verdad se convierte en algo subjetivo. Esto supone un imán para el narcisismo emocional: “la verdad es lo que yo quiera que sea y nadie puede contradecirme, porque la evidencia no importa”. Otras característica de la altitud verde de la conciencia es la antiintelectualidad, según la cual, la mente y los juicios intelectuales son malos y todo lo que sea no pensar y sentir es muy espiritual. Todos estos valores del relativismo pluralista se confunden, en Occidente, con los valores espirituales y así se combinan prácticas muy elevadas en cuanto a estados con tendencias muy regresivas en cuanto a estructuras (“no pienses, siente”).Las tradiciones necesitan complementarse con la comprensión de las estructuras de la conciencia descubiertas por Occidente. Sólo así podrá detectarse el problema y empezar a solucionarlo.

6. La sombra y el yo enajenado
En el transcurso del desarrollo el sujeto de un estadio se convierte en el objeto del sujeto del siguiente estadio. Así, por ejemplo, si estamos identificados con el ego, el ego es el sujeto, pero cuando pasamos a identificarnos con el alma, la mente es el objeto de ese nuevo sujeto superior que es el alma. Expresado en primera persona diríamos que lo que es “yo” en un estadio se convierte en el “mí” o “lo mío” del estadio siguiente. Pero, cuando el desarrollo es patológico, aspectos del yo quedan disociados y se convierten en sujetos ocultos a la conciencia que pueden proyectarse fuera, pasando a experimentarse como si fueran tercera persona.Si nos comprometemos con una práctica meditativa, cuando tratamos de trascender cosas que tenemos disociadas, sólo estamos redoblando el problema e intensificando la disociación. Para que la trascendencia sea sana debemos reapropiarnos antes de lo disociado. Y una vez que experimentas eso como parte de tu yo, puedes trascenderlo sin disociación (“tengo pensamientos pero no soy esos pensamientos”).Cuando algo fuera nos molesta exageradamente o lo admiramos desproporcionadamente puede ser una señal de que estamos peleándonos o abrazando nuestra sombra, respectivamente. En tal caso, hemos convertido en tercera persona algo que realmente es primera persona, pero que no aceptamos. El trabajo con la sombra 3-2-1 nos permite empezar a reapropiarnos de esa sombra. Por ejemplo imaginemos que tenemos mucha agresividad disociada, esa agresividad la pondremos fuera, manifestándose como miedo en nosotros. Imaginemos que colocamos esa agresividad en alguien concreto, que entonces nos da miedo (podría ser también un monstruo en nuestras pesadillas). Comenzaríamos describiendo en tercera persona esa agresividad suya que tanto miedo nos da, encontrando la sombra. Para que el acercamiento sea gradual pasaríamos lo anterior a segunda persona, imaginándonos un diálogo con esa persona y plantándole cara a la sombra. Y por último lo pondríamos todo en primera persona, reapropiándonos de la sombra que habíamos proyectado. Por supuesto, todo esto tratando de que no sea algo meramente intelectual, sino sintiéndolo.Lo sano es reposeer nuestros aspectos antes de trascenderlos. En caso contrario, estaremos contactando con nuestro Yo infinito mientras hacemos nuestro yo finito más inauténtico.

7. Un milagro llamado “nosotros”
En este capítulo se trata de la importancia de lo relacional, de lo intersubjetivo (cuadrante inferior-izquierdo) que, en lo espiritual, se manifiesta, en la relación del alma con Dios, la segunda persona del Espíritu

8. El mundo de lo terriblemente obvio
Se analizan aquí las disciplinas que tratan de los cuadrantes de la derecha, “el mundo de lo terriblemente obvio” porque es el que podemos ver con los sentidos y sus extensiones.

9. La cinta transportadora
Tanto la ciencia como el arte como la moral y la ciencia dieron el salto de  la premodernidad a la modernidad, pero la espiritualidad se quedó anclada en la premodernidad, en la religión mítica literal. Ello desencadenó, por parte del la modernidad, una represión de toda la espiritualidad, una cruzada antiespiritual hiperracional y, por parte de la religión, una fijación en el nivel mítico que se opone a la emergencia de los niveles superiores de la espiritualidad (racional, integral, transpersonal).Pero si tanto la modernidad como la religión corroborasen la validez de los niveles superiores de la espiritualidad, la religión pasaría a tener un papel fundamental como “cinta transportadora” que podría comunicar todos los niveles. Así la religión podría servir a todos los niveles de la espiritualidad, desde la mágica hasta la mítica, la racional, la integral y la transpersonal. En tal caso, el desarrollo no se estancaría en el nivel mítico y se solucionaría la actual situación de olla de presión entre el fundamentalismo mítico y la modernidad. Así, si la religión asumiera el papel de “cinta transportadora”, contribuiría a solucionar problemas como el terrorismo. Y eso es algo que únicamente puede hacer la religión.

10. La Práctica Vital Integral
Nadie conoce exactamente que provoca la transformación, tanto vertical como horizontal. Lo que sí parece es que, cuantas más dimensiones de nuestro ser trabajemos, más probable será la transformación. Por una parte, despertaremos de nuestro sueño descubriendo quienes somos realmente y, por la otra, evitaremos que el sueño se convierta en una pesadilla. Lo que nos propone el Instituto Integral es la Práctica Vital Integral, con cuatro módulos básicos (que tienen que ver con el individuo):

* Cuerpo. Algún tipo de ejercicio que no sólo trabaje el cuerpo físico, sino también el sutil y el causal.
* Sombra. Algún tipo de psicoterapia o trabajo emocional
* Mente. Ampliar todo lo posible nuestro marco mental (que incluya, al menos, cuadrantes, niveles, líneas, estados y tipos, porque son dimensiones básicas de nuestro ser que haríamos bien en no descuidar)
* Espíritu. Compromiso con alguna práctica espiritual.

Y algunos módulos auxiliares:
Ética: Ética integral.·
Sexualidad: Yoga sexual integral.·
Trabajo: El trabajo como práctica.·
Emociones: Transmutación de las emociones.·
Relaciones: Educación integral de los hijos, relaciones integrales.
Apéndices
I. De la Gran Cadena del Ser al postmodernismo en tres sencillos pasos
En este capitulo nos cuenta como la gran cadena del ser tradicional puede adaptarse a las críticas de la modernidad y la postmodernidad en 3 sencillos pasos:1.- reconocer que la materia no es el nivel inferior sino el aspecto exterior de todos los niveles (cuadrante superior-derecho); 2.- Tener en cuenta la importancia de los contextos sociales y culturales en cada nivel de consciencia. Los dos primeros pasos se resumen en tener en cuenta los cuatro cuadrantes. 3.- reconocer que la evolución lleva a una mayor complejidad (correlato externo de un mayor nivel de conciencia) y a mayor complejidad material, pueden expresarse energías más sutiles (física, etérica, astral, psíquica, causal,…-espectro de energías en el cuadrante superior derecho)

II. Postmetafísica integral
En lo modernidad predomina el mito de lo dado, el paradigma del reflejo. Hay un mundo ahí que sólo tenemos que reflejar con precisión, conocer mediante la evidencia. Lo bueno de este enfoque es la demanda de evidencia.En la postmodernidad más extrema la realidad objetiva no existe, sólo es una construcción social/cultural. Lo bueno de este enfoque es reconocer la importancia de los contextos sociales y culturales.El punto de vista integral rescata las contribuciones de ambas visiones. Por una parte, es importante tener en cuenta los contextos intersubjetivos, las estructuras de la conciencia del sujeto que percibe. Esas estructuras se despliegan en estadios, y cada estadio desvela un mundo distinto (mágico, mítico, racional, etc.). Y lo mismo podemos decir con respecto a los estados. Así que no existe una realidad dada de antemano, sino realidades que se despliegan desde distintas estructuras o estados (o líneas o cuadrantes, etc). Esto constituye la dirección kósmica que nos permite ubicar una determinada realidad. Para no caer en metafísica debemos especificar la dirección kósmica de cualquier afirmación que hagamos sobre la realidad.Además, esto no es algo meramente subjetivo que decide cada cual, porque las direcciones kósmicas deben poder reproducirse para que cualquiera pueda comprobar las afirmaciones hechas sobre la realidad. Para no caer en metafísica debemos especificar los medios o prácticas que permiten reproducir la dirección kósmica concreta desde la que se describe la realidad.Así se respetan la demanda de evidencia de la modernidad y se tiene en cuenta la importancia de las estructuras del sujeto en la percepción de la realidad, pero sin caer en un relativismo arbitrario.

III. ¿Dónde perdura todavía el mito de lo dado?
En este último capítulo se critican varios autores, libros y películas espirituales o nueva era que caen en la trampa metafísica, creyendo que están describiendo el mundo tal cual es, sin darse cuenta de que simplemente lo están describiendo desde una determinada dirección kósmica. Por cierto, este libro no cae en esa trampa metafísica, porque Ken Wilber es muy consciente de que simplemente está describiendo la realidad tal como se ve desde la profundidad violeta (metamente o mente intuitiva de Aurobindo) en lo vertical y acceso a lo no dual (turiyatita) en lo horizontal.

Ponencia de Alejandro Villar. Facilitador del proceso Big Mind y profesor de Yoga de la escuela “Sanatana Dharma”.
Octubre de 2007, Barcelona.

Reflexiones a partir de un texto del Dalai Lama

Daniel Turión
Federico Paz

Inicio con un centramiento cerrando los ojos y pasando por el cuerpo emociones mente y observador…fundiendose en el estar siendo.

Me gustaría comenzar esta charla haciendo una reverencia a Su santidad el Dalai Lama, que como muchos de ustedes saben estuvo recientemente aquí en Barcelona, quizás también muchos de ustedes pudieron escucharle en directo. También visitó la casa del Tibet, así que tenemos con nosotros su presencia acompañándonos y bendiciéndonos en esta charla.

Me gustaría reconocer y recordar el sufrimiento del mundo, y pensar en los seres que nos muestran caminos posibles para salir de él.

Me gustaría poder tomar refugio en el buddha, el dharma y el sangha…este gran tres del budismo que representa la mente iluminada, el camino y la comunidad. El yo, el nosotros y el ello.

Quiero hacer una ofrenda a todos los Buddhas leyendo un texto del Dalai Lama que nos introducirá en el tema que queremos tratar aquí.

El texto esta sacado del libro “el universo en un solo átomo” que tiene como subtitulo, “como la unión entre ciencia y espiritualidad puede salvar el mundo.”

Subtitulo muy sugerente para mi, ya que personalmente como ecofilosofo valoro el riesgo y la situación de urgencia en la que nos encontramos como civilización. Y la necesidad de un cambio de conciencia. En este momento de cambio…climático

Pero hablaremos de ello mas tarde, vayamos al texto:

“Lo que ocurre durante la contemplación meditativa de tradiciones como el budismo y lo que ocurre durante la introspección en su sentido corriente son dos cosas totalmente distintas. En el contexto del budismo, la introspección se emplea con gran atención a los peligros de la subjetividad extrema-como las fantasías y las ilusiones-y con el cultivo de un estado mental disciplinado. La atención refinada, en términos de estabilidad e intensidad, constituye una preparación crucial para el uso de la introspección rigurosa, del modo que un telescopio resulta crucial para el examen detallado de los fenómenos celestiales. Como ocurre en la ciencia, la introspección contemplativa debe observar una serie de protocolos y procedimientos. Al entrar en un laboratorio, la persona no preparada no sabría que buscar, no seria capaz de reconocer un hallazgo si lo hiciera. De la misma manera, una mente no entrenada no será capaz de aplicar su atención introspectiva en un objeto dado y no sabrá reconocer los procesos mentales cuando aparezcan. Como los científicos entrenados, la mente disciplinada sabrá que buscar y será capaz de reconocer los hallazgos que se produzcan”

Los que hayan leído a Wilber podrán reconocer en este texto el paralelismo con lo que Wilber nos plantea. Vamos a ver…

Entre los asistentes tenemos gente que conoce profundamente el marco teórico de Wilber, y quizás personas que se acercan a el por primera vez, aunque a estas alturas de las jornadas seguro que ya tienen un poco mas de referencias de lo que estamos proponiendo.

Es mi experiencia y seguro que la de muchos el haber vivido largas noches oscuras del alma, haber regresado del paraíso de una experiencia cumbre, para encontrarse en medio de la gran ciudad ruidosa y poluida, ¿y ahora que? … Seguro que es la experiencia de muchos de nosotros el haber hecho un montón de talleres, de retiros,necesarios en si mismos… quizás un Vipassana de 10 días, quizás un intensivo de 1 mes…y después volver a la ciudad y estar en el caos, el estado de Shock, sin saber quien soy y que hago aquí…la contracción, el miedo, escaparse los fines de semana en busca del paraíso para perderlo después…¿tiene eso mucho sentido? por un lado creo que es importante abrir la mente como le hizo don Juan al academicista castaneda, pero es mas importante no perder el contacto con el entorno social. Y caer en la búsqueda de experiencias, una búsqueda interminable, entonces uno a empezado a vislumbrar ahí el camino de regresión narcisita, que Wilber nos advierte como una gran trampa en su falacia pre/trans. Hay varias frases típicas de ese narcisismo “yo hago lo que quiero”, “hay que vivir sin pensar” ” haz lo que sientas”, obviamente hay que sentir, pero no hay que reprimir el pensamiento y sus valoraciones sobre las situaciones,no hay que confundir la no-mente de Osho con no pensar…sino con pensar conscientemente…otra de las frases típicas es ” lo primero por no decir lo único que hay que cambiar es el yo y después todo lo demás va a cambiar”…si y no…el yo se cambia tambien en el cambio social y en el servicio a los demás…Por eso Wilber nos propone este mapa de la conciencia, este desarrollo a trabes de diversos estadios que podemos reconocer y estabilizar…

Se dice en el génesis, al principio fue la palabra, esta frase es muy reveladora a la luz de la nueva filosofía del lenguaje constructivista, creamos la realidad con nuestras palabras, algunos dirían que estamos en la prisión del lenguaje, son formas de verlo, al igual que todos los vehículos como el cuerpo, tienen sus límites… Uno de los máximos logros de Wilber es la distinción, la clasificación, la jerarquizacion. Su capacidad de poner  palabras a cosas quizás obvias pero que nadie las había nombrado, así alumbrando al mundo con y desde esas nuevas perspectivas. Como veremos también en su nuevo libro Espiritualidad Integral.

Es posible que Wilber sea superado, el mismo ha recreado su propia visión cosa que le hace merecedor de mas respeto por mi parte. Su primera gran aportación fue la jerarquizacion del espectro de la conciencia. Los distintos niveles o estadios como le gusta llamarlos ahora. Así estos estadios que representan estructuras de aprehensión de la realidad.No vamos ahora a describirlas ni a nombrarlas , muchos ya las conocen , en todo caso están en casi todos los libros de Wilber. Sabemos que los mapas no son la realidad, pero nos representaciones y estos son mapas conocidos en la filosofía perenne, algunos de ellos tienen miles de años de desarrollo.

Sabemos entonces que podemos ir accediendo a estadios cada vez mas interiores, a través de nuestra practica diaria, que nos ayudan cada vez mas a irnos identificando con aspectos mas amplios de nuestra vivencia personal, y a ir adquiriendo esta moral mundicetrica. Lo importante no es solo tener una o muchas experiencias transpersonales, sino que el hecho de poder integrarlas a la vida, de poder enmarcarlas en una comprensión de la vida que nos ayude a poder vivir de forma más plena y harmoniosa. Ponerle palabras a lo que sentimos, saber lo que nos pasa, sino las experiencias son solo una mera gratificaron narcisita.

La humanidad esta en un proceso de “rebeldía” que académicamente se llama postmodernismo, un proceso necesario, como todo adolescente tiene que rebelarse al padre, para después perdonarle y volver a el como un hombre.

Así ya es tiempo de aceptar y potenciar las cosas positivas de nuestra sociedad, de nuestro sistema, de nuestra cultura y en general de todas las culturas…

Nos cuenta Marina un gran filósofo español en su libro la lucha por la dignidad, teoría de la felicidad política, co escrito con Maria de la Válgoma:

La evolución biológica dejó al ser humano en la playa de la historia. Entonces comenzó la gran evolución cultural, la ardua humanización del hombre mismo y de la realidad. Estamos creándonos todavía…. Hemos nacido sin manual de instrucciones, y luchamos para constituirnos como especie dotada de dignidad. Queremos edificar una nueva esencia sobre la esencia biológica recibida. La dignidad humana no está en el pasado, sino en el futuro. O sea, en el alero. Hasta conseguirla, para conseguirla, ¡cuántos esfuerzos, titubeos, fracasos, heroísmos, horrores! Los autores nos cuentan una historia grande. El gran relato de la Humanidad. La genealogía de nuestra grandeza común. Y también una historia agradecida, que recuerda los heroísmos que hicieron posible nuestro bienestar.”

Hemos de recuperar la esperanza, la fe en el ser humano y en su capacidad de transformación.

Esa integración entre biología y cultura, maravillosamente visionada por Maturana en su Biología del amor, es necesaria para superar la neurosis Freudiana, la separación del ello( los instintos, los deseos) de lo cultural-mental( la tradición, el lenguaje) aquello que nos hace humanos en la relación con el otro. Esa espiritualidad participativa de la que nos habla Jorge Ferrer.

Poder acceder al estado de centauro, integrar mente y cuerpo, es el objetivo de una gran mayoria de buscadores espirituales.

Desde el budismo podriamos decir que tenemos la sabiduría( el conocimiento, los mapas sobre la realidad) y  la compasión universal (sentimiento). Con esas dos guias podemos realizar de forma satisfactoria esa integración.

Jodorowsky hablaba también de ello el otro dia en Barcelona , él cito varios niveles de desarrollo del ser humano, el que está preocupado por las cosas básicas( mas animal), el racional-egoista, y como niveles elevados del ser humano es el estado del servicio, el que ayuda a los demás, después el ser humano cósmico que es aquel que siente la interconexión entre todos los seres y finalmente se encontraba el ser humano divino, seres como Amma, que próximamente estará en Barcelona. Son otros nombres, otro mapa un poco distinto, para designar lo que estamos tratando de dilucidar, los diferentes estadios de conciencia.

Hablemos entonces sobre la bodichita, los budistas nos recuerdan constantemente desarrollar la bodichita, cuanto mas ayudemos al prójimo mas desarrollaremos la bodichita y cuanto mas desarrollemos la bodichita mas podremos ayudar

El Dalai Lama decía recientemente que el valora mucho el poder de rezo, de la plegaria, de los mantras, pero a la vez es también muy importante el poder de la acción, la acción social, recordemos por ejemplo. Birmania , un ejemplo donde la política y la espiritualidad están unidas. Pienso que esta puede ser una buena oportunidad para que muchos que están en Boomeritis dejen de mirarse en ombligo y se den cuenta que la política es importante y que la espiritualidad no se puede separar de la política, como dice Wilber los Bodisatwas tendrán que ser políticos…y los políticos Bodisatvas.Este es el estado de desarrollo moral mas elevado.

Poder entonces desarrollar la bodichita, la compasión, el budismo tiene para ello, y muchos de nosotros lo sabemos un mantra, Om Mani Pedme Hum.

Hay una meditación muy potente que ahora vamos a practicar, se llama la tonglen. Wilber dice en el diario lo siguiente sobre esta meditacion:

“La practica conocida con el nombre de “dar y tomar” que también llevo a cabo varias veces al dia( tal vez sea mi practica mas habitual), que consiste básicamente en inspirar el sufrimiento del mundo( aspirándolo, por así decirlo) y exhalar paz y felicidad( emanando toda la serenidad que uno pueda). Se trata de una practica muy profunda que va socavando lentamente el dualismo existente entre uno y los demás, entre el amigo y el enemigo, entre el sujeto y el objeto, y acaba reconectándonos con nuestra naturaleza primordial , con la Vacuidad pura, con el espíritu puro.”

(Practica de tonglen)

Vamos a utilizar el gran 3 , para meditar sobre dios.

(Meditación 3-2-1)

Volvamos a los estadios de conciencia,

Wilber nos recuerda que quizás es más importante que un gran porcentaje de personas lleguen al nivel de visión-lógica más que el hecho de que unos pocos lleguen a la trascendencia. La visión-lógica seria ese estado en el cual valoramos las redes de relaciones, el pensamiento sistémico,  percibimos la interconexión entre todos los seres, aunque sea de forma racional, seria una metaracionalidad, vemos la interrelacion entre las teorias, entre los grupos humanos. Gebser le llama la mente integral-aprespectival.

Hay que ir paso a paso. Y esta es la practica que propondremos, sabemos que es parcial, que no es el estado final, pero es la primera etapa que todos debemos asumir , y hoy , aquí lo vamos a hacer… y así después también poder tener acceso a entrar a otras practicas mas profundas de niveles transpersonales.

Wilber nos habla de una intuición que quizas es la mas elevada que se puede dar desde la mente racional, y esa intuición es la de la interrelación entre todas las cosas. Visualizar profundamente esa red-en-vida.

La intuición profunda solo puede darse si hay una cierta integración  entre cuerpo y mente, entonces un cambio de creencias puede convertirse en algo fenomenológico, experiencial, en algo encarnado, descendemos de la mente a la vivencia, esto lo llamamos Insigth…

Os propondré durante unos instantes vivir como si…no os digo que tengáis que creer nada, solo que penséis como te sentirías si las cosas fueran de la forma que te diré…para ello podéis cerrar los ojos, o meditar con los ojos abiertos sintiendo el espacio que os rodea, sin focalizar la mirada en ningún punto…ponte en la posición de 2 distingue así tu yo, del resto del mundo, haz esta separación entre tu y todo lo demás…

Desde Newton, y el positivismo, la ciencia ha pensado que todo esta de antemano marcado, y donde todo funciona como un reloj, como una maquina, así el universo es algo muerto…nosotros estamos vivos, conscientes y el resto del universo esta muerto…

Pero los nuevos descubrimientos de la ciencia nos acercan a que quizás el universo es mas como un pensamiento, como un organismo, como una manifestación viva, así todo lo que nos rodea, no sea algo inerte muerto, sino algo vivo…podemos reducir esta idea simplemente al planeta tierra, así viendo como todo el entorno en el que vivimos esta radiante, respirando en continua interrelación todo con todo, donde los árboles son el cabello de la tierra, los ríos la sangre, el viento, las nubes y el mundo vegetal son los pulmones…así todo el ecosistema es un organismo vivo…esta teoría que seguramente ya todos conocemos al menos en la razón superficial, fue actualizada a nuestro tiempo por Lovelock, en sus 2 versiones la blanda y la dura, y esta ya empezando a tener repercusiones en muchos ámbitos, por ejemplo, Punset el mas conocido “difusor” de la ciencia en españa apoya esta visión. Podemos  también ver como si todo el universo fuera en realidad un organismo vivo

Podemos salir de esta contemplación , ahora podemos elegir si queremos mantener la creencia en un mundo inerte o queremos vivir sintiendo que el universo es un “organismo” vivo interconectado…

Esta visión de la vida puede ser una simple idea, pero también puede convertirse en un hecho vital, en un insigth profundo, y vivir realmente sintiéndote en un universo totalmente vivo…esa es creo, la intuición de la que Wilber habla cuando dice que entender el universo red-en-vida es la mayor consecución de la evolución racional,

Esta primera práctica nos da un asiento , una comprensión cognitiva para poder desde ahí abrirnos a nuevas formas de experiencias mas sutiles, como la posible interconexión de las mentes y los corazones…esa comprensión que solo puede darse desde una experiencia vital

Así podemos comprender que la forma inclusiva de Wilber no es criticar toda la ecofilosofia, sino el caso en que solo se queda como mera teoría física, sin que esta te lleva a una experiencia o a querer buscar una experiencia. La nueva física no tiene que ser solo una teoría, al igual que la lectura y estudio de la obra de Wilber no tiene que quedarse en mera lectura..

En definitiva…¿cuantos de nosotros practicamos almenos 1 hora al día de meditación? ¿ media hora?  ¿ 5 minutos al dia?

¿Saben cuantas horas al día dedica un músico para aprender a tocar un instrumento de verdad? y una vez ya sabe tocarlo ¿cuantas horas dedica para refinar su estilo y poder tocar obras nuevas? digamos que 6 horas seria quedarme corto…¿hay algún músico profesional por aquí?

Saben cuantas horas un atleta entrena para poder participar en los campeonatos o un jugador profesional para poder jugar los partidos?

Bien estos dos ejemplos son los que constantemente yo me repito cada vez que me tomo unas “vacaciones” mundanas y dejo de seguir una disciplina….algo no muy difícil en el mundo moderno…

En definitiva la practica es algo que debemos tener muy presente, Wilber en alguno de sus libros comenta que el solo escribe para motivarnos a meditar, que todas las teorías es para que finalmente dejemos las teorías…al igual que la técnica se abandona cuanto se tiene integrada…

Si queda tiempo haremos una pequeña practica de vipassana o observación de nuestra respiración…

Finalmente me gustaría hacer una dedicación de los meritos para el beneficio de todos los seres sintientes.

Ponencia de Daniel Turión y Federico Paz en el marco de las V Jornadas Integrales.
Octubre de 2007 (Barcelona).