Entrevista a Ken Wilber pre Jornadas Integrales 2014 (1/2)

R:           Hola Ken, es estupendo tenerte con nosotros de nuevo para la Pre-Conferencia de las duodécimas Jornadas Integrales Españolas, que se celebrarán en Madrid en Octubre. Muchas gracias por aceptar mantener esta entrevista con nosotros. Y por supuesto lo primero que siempre deseo preguntarte es sobre tu salud. ¿Ha habido algún avance en las investigaciones sobre tu enfermedad? ¿Cómo te sientes?

K:           Estoy encantado de poder estar con vosotros. Me encuentro bastante bien, aunque no haya habido ninguna novedad en cuanto a tratamientos. Lo voy llevando mejor porque he vuelto a mis antiguos horarios de trabajo. Empecé a escribir cuando tenía 23 años, y desde entonces me levanto sobre las 3 o las 4 de la mañana y, medito como una hora o así, y luego me siento a escribir durante 4 o 5 horas. Por eso mi día comienza como a las 8 o 9 de la mañana. Así cuando el día comienza yo ya llevo 4 o 5 horas escribiendo. He vuelto a ese programa hará como unos seis meses, y ya tengo varios libros como consecuencia de ello.  Shambala ya está por publicarlos. Uno de ellos ya está en forma de E-Book: “La Cuarta Vuelta del Budismo”, y publicará dos más el año que viene.

R:           Eso es fantástico, Ken, porque si has regresado a tu antiguo programa de trabajo, es que estás sintiendote mejor y eso son muy buenas noticias, además del resultado editorial del que nos beneficiaremos todos. Lo que es inconcebible es que no haya más avances en el tratamiento de tu condición médica.

K:           Así es. Al principio cuando surgió el problema en el norte del Lago Tahoe en 1984, no se tuvo en cuenta, a pesar de que mucha gente, más de 300 personas, de una pequeña población se vieron afectadas. Yo fui una de esas 300 personas. Y no se le dio importancia porque fue tomado como algo psicosomático, ya que las pruebas habituales de laboratorio daban resultados dentro de lo normal.  Y aunque había otro tipo de pruebas que hubieran dado con el problema, como no son los habituales los médicos no los pedían.  Por eso, nadie sabía lo que estaba pasando.   En cambio la enfermedad continuaba. Hijos e hijas, mujeres y maridos de los propios médicos se veían afectados. Lógicamente tuvieron que ponerse manos a la obra, cambiando de opinión sobre el asunto. Incluso el Centro de Control de Enfermedades en Atlanta tomó cartas en el asunto, y declaró que se trataba de una enfermedad debilitadora, que afectaba a los adultos. Estimaron que unos 500.000  norteamericanos la padecían. Ahora se estima que son 2 millones. Se han realizado numerosos estudios sobre la fisiología  del trastorno, que presentan como “Síndrome de fatiga crónica” y se recomiendan tratamientos con hormonas, antibióticos antibacterianos, antivíricos, y cualquier cosa que pueda mejorar el sistema inmunológico. El problema es que todo eso es para paliar los efectos secundarios de la enfermedad y regresar a una mejoría en la Calidad de Vida, pero  aún no se ha encontrado nada que cure por completo el trastorno en sí.  Yo mismo he tenido esto desde hace 30 años y aunque no me ha matado, sí que es una molestia continua, además de haberme dado varios sustos graves. La buena noticia es que puedo vivir con ello, y llevar una vida, ahora, bastante aceptable.

R:           Esperemos, Ken, que pronto descubran algo que te libere a ti y a todos los que padecen la enfermedad para que podáis recuperar la salud y vivir en paz. Continuando con la entrevista, cuéntanos, cómo ves tú la situación que estamos viviendo en la actualidad con tantos desastres, no sólo provenientes de los humanos (guerras, crisis de todo tipo, terrorismo salvaje, corrupción política) sino también de la Naturaleza (tsunamis, terremotos, huracanas, especies que desaparecen o que están en vías de extinción como las abejas, por ejemplo).  ¿Encuentras alguna correlación entre ambos mundos, el de los Humanos y el de la Naturaleza? ¿Somos nosotros los responsables de lo que ocurre en la Naturaleza? ¿Son los desastres ecológicos los que están influyendo en nuestra locura? ¿Hay algo que podamos hacer?

K:           Parte de la dificultad, proviene de que la humanidad aún no reconoce y tiene en cuenta las dimensiones interiores, los cuadrantes izquierdos (Conciencia Individual y Cultura).  En cambio estamos volcados en todo lo exterior: sistemas materiales, cuestiones ambientales, problemas legales o económicos.  Todos estamos sistemas y conductas exteriores, y como comenzaron y se desarrollaron.  Llegan los investigadores y se ponen a buscar las causas del calentamiento global, y dicen que la razón es que los humanos estamos produciendo grandes cantidades de monóxido de carbono, así como otros gases que producen el efecto invernadero, y bla, bla, bla.  Pero la cuestión es que todos esos son problemas, se encuentran en los cuadrantes derechos, con sus causas derechas, y lo que aún no han mirado, no han tenido en cuenta (y esto también lo digo para los temas relacionados con las guerras y crisis humanas) son los cuadrantes interiores.  El problema con el calentamiento global, por ejemplo, es que el 70% aproximadamente se encuentra en el nivel etnocéntrico de desarrollo, o incluso menor.  Y el nivel etnocéntrico, teniendo en cuenta la escala desde lo egocéntrico, etnocéntrico, mundicéntrico y kosmocéntrico, no puede tener en cuenta una visión global auténtica, pues eso sólo ocurre cuando se alcanza el nivel mundicéntrico. De ahí que muchas de las personas que se encuentran en este nivel etnocéntrico, ni siquiera cree en el calentamiento global.  No piensan que sea real. No pueden pensar en términos del mundo entero porque el nivel etnocéntrico no es capaz de ver más allá de su propio etnia, país, grupo. E incluso aunque la Ciencia diga que existe (99% de los científicos están de acuerdo en cuál es la causa), y reconozca que aún no se ha realizado ninguna acción conjunta a nivel del colectivo humano, las personas con nivel de desarrollo etnocéntrico no pueden ver o creer semejante cosa.  De hecho el nivel de extracción de los combustibles fósiles sigue creciendo. El problema de esto es que el 70% de la humanidad piensa que hacer eso no es un problema. Y por eso se sigue haciendo. De modo que hasta que no empecemos a tener en cuenta estos cuadrantes interiores, no vamos a acercarnos a las verdaderas causas de esta situación en la que nos encontramos a todos los niveles.   Lo mismo ocurre con las cuestiones relacionada con la guerra.  Alguien que se encuentre en un nivel mundicéntrico, un nivel moral de 5, que tiene ya valores universales, hace el bien y  siente compasión por todas las personas en el mundo, no se va a involucrar en ataques y crímenes contra otros seres humanos, sólo porque no piensan de la misma forma. En cambio las personas que se encuentran en el nivel etnocéntrico, sobre todo creyentes religiosos fundamentalistas, se enrolan en la Yijad, la guerra santa, y quieren  matar a todos aquellos que no creen en la religión en la que ellos creen. Dicen que los demás somos infieles, no tenemos alma, y por lo tanto debemos morir en el nombre de Dios. Por eso todas las guerras entre los sijs y los hindúes en Sri Lanka, entre budistas,  hindúes y chinos; muchos de los musulmanes que están en contra de los cristianos, de los judíos, del mundo occidental, son debidas a que el 70% de la población está en el nivel etnocéntrico. Y eso es lo que hacen por estar en ese nivel de desarrollo de la conciencia.  Etno signífica eso: mi grupo, la gente que yo elijo, mis correligionarios, y todos los que piensan como yo, porque todos los demás están equivocados.  Lógicamente así no podemos obtener la paz mundial. Por eso claro que todas estas cosas están relacionadas, aunque no lo veamos. La humanidad está así porque no tiene en cuenta las dimensiones interiores de la existencia.  Y éstas crecen y se desarrollan, e incluso pueden aprenderse. Pero no se enseñan porque ni siquiera sabemos que están ahí. Sólo miramos los cuadrantes derechos, todo lo exterior, el mundo sensorio-motor, ignorando lo interior, ignorando la identidad, la conciencia, los valores, la cultura, y es esta ignorancia la que continúa creando problemas de maneras que ni siquiera podemos reconocer.  La solución a todos esos problemas reside en el hecho de tener en cuenta los dominios interiores, pero no sabemos nada sobre esas soluciones porque no reconocemos esos dominios.  Por lo tanto diríamos que esto es así porque se está tomando un acercamiento integral.  No estamos mirando a los cuatro cuadrantes, ni a todos los niveles, ni líneas, ni tipos, ni estados.  Estamos tomando la realidad de una manera parcial, fragmentada y a trozos, y es por eso que nuestros problemas siguen teniendo soluciones parciales, gi

R:           ¿Podríamos decir que existe alguna correlación entre los problemas que afectan a los seres humanos y la Naturaleza, que NO tenga que ver, directamente,  con el desarrollo de la conciencia humana? Es decir, ¿existe algo de lo que el ser humano no sea responsable?

K:           Hasta donde yo sé, todos los problemas ecológicos están causados por actividades criminales.  La cantidad de daño ambiental producido por los humanos en el planeta, anterior a la Revolución Industrial, era relativamente poco.  Se decía que las tribus tenían conciencia ecológica y que vivían de acuerdo a las leyes naturales, y por lo tanto en armonía con la Naturaleza, pero hay estudios recientes que muestran que las tribus no tenían mucho cuidado con la Ecología, porque quemaban toda clase de cosas, y producían extinción de especies, y muchas otras cosas.  Ahora bien, la cantidad de daño producido por estas tribus, no puede ser más grande que lo que su tecnología e individuos habían avanzado.  No se puede hacer mucho daño ambiental con un arco y una flecha. Tampoco puedes inflingir mucho daño con un molino de agua. En cambio, cuando llegamos a la era industrial y empieza la extracción masiva de carbón, la quema salvaje de petróleo, los motores de combustión interna y todo eso, los seres humanos empiezan a tener un impacto tan grande en el medio ambiente, que ahí sí que empieza a ser considerable.  Mientras esas interacciones sean dañinas con el medio ambiente, entonces empezamos a tener problemas ecológicos graves.  No conozco ningún problema ecológico que se deba exclusivamente a la acción de la Naturaleza sobre sí misma, bien sea la degradación de los bancos de corales, o la polución marina, o el aumento del nivel del agua, las sequías, o el incremento de tornados y huracanes. Todas estas cuestiones nos llevan directamente  a la mano del hombre.  Los seres humanos no nacemos viendo o conociendo cómo funcionan los sistemas de interacción.  Nacemos viendo y comprendiendo cuestiones individuales, y luego sólo muy lentamente nuestra capacidad cognitiva va aumentando para tener en cuenta mayor cantidad de grupos, sistemas y relaciones con mayor y mayor profundidad ¡¡¡  De modo que la evolución nos lleva desde ser capaces de ver árboles a ser capaces de ver bosques.  Lo que pasa es que esto es algo que nadie nos ha enseñado a hacer.  Requiere de una conciencia educativa novedosa que nos enseñe que no son unos seres individuales que viven solos y aislados en este planeta.  Son parte de una red de conexiones integrales y sistemas de interacción con todas las cosas y eventos en el mundo de lo manifiesto.  Y esto es algo que tenemos que aprender, de la misma manera que tendremos que aprender sobre las dimensiones interiores, ya que no es algo con lo que nazcamos ya sabido.  Todo esto nos lleva a la creación de un sistema educativo reformulado que reconozca que hay muchas cosas que no ha estado enseñando a los seres humanos, que necesitamos saber para poder vivir en este planeta de una manera sana y armónica. Muchas personas es que ni siquiera tienen la información para poder hacerlo.  Y por eso no lo hacen.

R:  ¿Y qué podrías decirnos sobre tu nuevo libro, “El cuarto viraje del Budismo”?, ¿Ha sido ya publicado ?¿ Cuáles son las similitudes y diferencias con el cuarto giro de Neil Howe? Porque me da la impresión que él habla más sobre los virajes sociales, mientras que tú tratas más sobre los giros religiosos o espirituales.  ¿Es así?

K:           Si, de lo que estamos hablando es un ejemplo del hecho de que los seres humanos tenemos, por lo menos dos caminos diferentes en su propio crecimiento y desarrollo.  Uno de estos caminos, el que  involucra “estados de conciencia”, ha sido comprendido desde hace mucho, yendo hacia atrás en el tiempo a hace miles y miles de años, hasta encontrarnos con el tiempo de los primeros chamanes, quizás 50.000 años atrás.  La mayoría de los sistemas meditativos y de contemplación, en todo el mundo, se relacionaron con el crecimiento a través de los estados de conciencia, comenzando desde el nivel más denso, egóico, contraído  y material hasta niveles más y más sutiles y hasta lo que llamamos Iluminación, o Despertar, o la Gran Liberación, o la Identidad Suprema, o lo que es conectar la realidad de la propia alma con la existencia de todos los seres.  Eso es lo que llamamos el Camino del Despertar desde hace más de 7.000 años.  Sólo hace 100 años, hemos descubierto otro camino, y es el que tiene que ver con las estructuras (o niveles) de conciencia.  Mientras los estados son las experiencias inmediatas en primera persona, y si estás en cualquiera de ellos te das cuenta o no (tanto si es en un estado meditativo, iluminado, feliz, somnoliento, alterado, etc.), las estructuras o niveles son como las reglas gramaticales, que diríamos, por ejemplo, que tiene cada idioma: español, inglés, alemán.  Hemos crecido en cierto ambiente que nos ha llevado a poner los sujetos, verbos, adverbios y demás, de manera correcta para entender y ser entendidos.  En cambio, si a cualquiera de esas personas les pides que te escriban cuáles son esas reglas de la Gramática que están utilizando, muy muy pocos te sabrán decir cuáles son. Es decir, que estamos todos siguiendo una serie de elaboradas normas gramaticales que en realidad no tenemos ni idea acerca de ellas. Y no puedes mirar nada alrededor, en tu realidad diaria,  que te diga cuáles son esas reglas, y cómo seguirlas. Con la estructura que siguen las reglas de desarrollo psicológico ocurre lo mismo.  Y además no fueron descubiertas hasta hace unos 100 años.  De modo, que ningún sistema meditativo en todo el mundo ha definido o contemplado estos niveles de crecimiento.  Donde sí lo encontramos es en la Psicología Moderna que nos habla de los distintos estadios por los que pasamos desde que nacemos hasta que somos adultos y después seres maduros.  Piaget, Kholberg, Loevinger, o Kegan, miran todos hacia el mismo punto, es decir hacia las reglas ocultas que las personas tienen en el desarrollo de sus muchos tipos de inteligencia.  Tenemos varias “inteligencias múltiples”, como por ejemplo la cognitiva, la emocional,  la inteligencia moral, interpersonal, matemática, kinestésica, la inteligencia estética, y así.  Y por muy estupendas o diferentes que sean estas inteligencias, todas pasan, como mínimo por 6 u 8 niveles de desarrollo.  Y esa es la estructura, las reglas gramaticales ocultas de nuestro crecimiento.  Uno de los pioneros que antes se dio cuenta de estos estadios que todos los seres humanos atravesamos fue Jean Gebser, y se refirió a estos niveles como:  arcaico, mágico, mítico, racional, pluralístico e integral.  Hay muchísimos nombres con los que podemos designar estas estructuras o niveles.  Maslow, por ejemplo las distinguió como “necesidades”: las fisiológicas, las de seguridad, las de pertenencia, la necesidad de autoestima, la necesidad de actualización y la necesidad de trascendencia.  Lo mismo ocurre con las reglas morales, o el desarrollo cognitivo de Piaget, y así en adelante.  Todos tienen básicamente los mismos niveles de desarrollo o crecimiento.  Y aunque lo miren desde diversas perspectivas, todos acuerdan que existen de 6 a 8 niveles de  desarrollo.  No olvidemos que todos estos niveles se dan en cualquier campo de desarrollo que estemos mirando.  Desarrollo espiritual, social, político, psicológico, religioso, etc.  Es decir, en todos aquellos campos en los que el ser humano crece. El problema es que no existe en ningún lugar del mundo un sistema, una Teoría, que haya unido ambas dimensiones:  los estados y los niveles. Sólo la Visión Integral.Tenemos ya suficiente evidencia, a nivel de investigación académica o científica que afirma que existen dos caminos de crecimiento, y son caminos independientes. Puedes estar muy desarrollado en uno y muy poco en el otro.  Diríamos que uno es el camino del “Crecimiento”  el otro es el camino del “Despertar”.  Esto significa que una persona puede alcanzar un mítico/etnocéntrico, o cualquier otro estado; puede incluso haber llegado a ser un maestro zen.  Haber pasado por todos los estados del despertar, y en cambio seguir en un nivel mítico o racional en los niveles de crecimiento. Es decir que ese maestro zen, iluminado que ha llegado a incluir todos los otros estados y por lo tanto está iluminado en su realidad. Incluye a todo lo que existe… en su mundo.  ¡¡¡Ahora bien, su mundo se reduce ó incluye, sólo, los niveles arcaico, mágico y mítico de crecimiento ¡¡¡  Eso se convierte en un problema, porque eso termina siendo una plenitud incompleta, porque esta persona aún a pesar de tener acceso a estados (o estadios espirituales) muy elevados de conciencia, su nivel de desarrollo no incluye más que hasta el nivel mítico. Por ello, el mundo racional, pluralístico e integral están por encima de él, y por tanto no los incluirá en su toma de conciencia del mundo total.  Estos niveles de crecimiento, no han emergido aún en su conciencia. No puede ser uno con esos niveles porque no existen.  Sí que conoce la experiencia de plenitud y de unidad, aunque no de manera completa en su Ser. De ahí que sea importante combinar ambos caminos, el de Despertar con el de Crecimiento. Por ejemplo, James Fowler, que habla de los estadios de crecimiento en el mundo espiritual.  Sabemos cuáles son los estadios del Despertar.  Si miramos los sistemas de meditación en todo el mundo, siempre nos hablan del nivel más denso/material/físico, después el nivel sutil y después el nivel causal, turiya (el testigo) y turiyatita o el nivel No-Dual, la Conciencia de Unidad. Esos son los estados más representativos de los mismos niveles del camino del Despertar. Encontramos eso en Oriente y Occidente, en el libro sobre Mística de Evelyn Underhill en el que habla de los diversos estadios por los que pasan o han pasado los místicos occidentales, que tiene que ver con un tremendo período de purificación, iluminación sutil, una noche oscura del alma o abismo profundo en el nivel causal, y ya la conciencia no-dual.  Y son los mismos estadios del Despertar que encontramos en Oriente.   Fowler encontró que los seres humanos pasamos por siete niveles de crecimiento espiritual, que son los mismos que hemos dicho antes: arcaico, mágico, mítico, racional, pluralístico e integral . Por eso es que digo que tenemos estos modos de crecimiento totalmente diferentes, y nunca nunca antes, ni en Oriente, ni en Occidente ha existido ningún sistema de conocimiento o Teoría que haya puesto estos caminos juntos.   No existe ningún modelo evolutivo occidental  que nos hable de los estados del Despertar. Ninguno.  Ni Piaget, ni Loevinger, ni Kholberg, ni Keagan.

R:           ¿Y qué fue lo que te llevó a escoger el Budismo para hacer este libro, hablarnos de los dos caminos  y hacer una correlación entre ellos?

K:           Originalmente ya presenté esto como parte de la Teoría Integral.  Por ejemplo en el libro “Espiritualidad Integral”, ya hablo sobre la necesidad de combinar ambos caminos.  Ya hay escritos varios libros sobre este tema, tratando las grandes religiones tradicionales.  Sobre Cristianismo Integral hay como seis o siete libros.  En ellos se habla de la necesidad de incluir las estructuras o niveles de crecimiento a lo largo de los distintos estados o estadios del Despertar.  Ahora bien, es necesario incluir también los cuatro cuadrantes de la realidad, el trabajo con la sombra, las líneas y etc., Esto ya lo he dicho en Espiritualidad Integral, y en numerosos artículos sobre Teoría Integral. He participado en debates sobre Cristianismo moderno, en Conferencias sobre Vida Integral, en donde se hablaba del Cristianismo Integral. Durante su celebración varias personas me pidieron que escribiera sobre budismo, y lo he hecho.  Me preguntaron cómo sería un Budismo Integral y he escrito este libro para contestarles.  Al escribirlo no estoy  diciendo que el budismo sea la respuesta, ni tampoco el cristianismo, ni ninguna otra religión, puesto que cada una tiene sus puntos fuertes y débiles. Cualquiera puede iluminarse utilizando su propia religión, siempre y cuando tenga en cuenta sus limitaciones y las supla con su propia conciencia. El budismo también puede quedarse en su zona de confort y no evolucionar, por ejemplo.  Simplemente ocurre que hay muchos maestros budistas que están aplicando la Teoría Integral en sus enseñanzas y me pidieron escribir este libro.

Lo interesante aquí es que el Budismo, en sí, ha tenido ya tres  grandes giros o virajes en sus propias enseñanzas. Se da cuenta de que su saber, también crece y evoluciona. La primera vuelta, el primer viraje, se produce cuando Gautama Buda introduce el budismo Theravada, que hoy en día se sigue practicando, el término más común sería Jinayana o vehículo pequeño.  Así se practicó e budismo durante 800 años, hasta que el genio Nagarjuna introduce la noción de “Vacio”, la doctrina del Sunyata. Y esto representó la Revolución del Budismo. Mientras el budismo anterior hablaba del vacío del yo (el vehículo pequeño), el budismo Mahayana. que significa el Gran Vehículo de Nagarjuna, veía el Vacio en toda la Realidad.  Por eso se trataba de una realización más completa.  Y mientras que el budismo original separaba Nirvana y Samsara, separaba vacio y forma, y guiaba la salida del Samsara hacia el Nirvana, este nuevo budismo fue nombrado No-Dual, y así se unió el Nirvana y el Samsara, reconociendo entonces, que tanto uno como otro son dos aspectos de una Realidad mayor.  Así se unieron la forma y el vacío, puesto que todo vacío es forma y toda forma es vacío.  En vez de una versión dualista del Espíritu, teníamos una concepción No-Dualista del Espíritu; una verdadera plenitud, una verdadera unidad.  Esa fue la que se dio en llamar “La segunda gran vuelta del Budismo”.  El tercer giro surge varios siglos después con dos hermanos que introdujeron el Yoga-Chara, que ilustraba sobre una intensificación de la comprensión de la unión entre Nirvana y Samsara.  Decían que todo el mundo manifiesto, todo lo que existe, en cualquiera de los reinos de manifestación, era un ornamento de la verdadera Realidad, la naturaleza búdica; o bien la manifestación pura del Espíritu.  Esta visión, introdujo el Tantra, porque así como antes veíamos algo sucio y material en el sexo, por ejemplo;  algo que tenía que reprimirse o controlarse, ahora podíamos iluminarnos a través de la sexualidad.  Es decir que podemos alcanzar la Iluminación a través de cualquier aspecto de la materia, o del cuerpo. Esto es así porque es radicalmente No-Dual.  Es sólo nuestra percepción que así lo interpreta.  El cuerpo y el espíritu no son dos. El sexo y el espíritu no son dos.  El Espíritu y toda la manifestación no son dos. Por lo tanto, comenzaron a referirse a la forma como Luminosidad, para reconocer que la Forma está irradiando el Espíritu-  Ya no hablában de Vacío y Forma, sino de Vacío y Luminosidad. Esa fue la tercera gran vuelta del Budismo.

Lo que decimos ahora, es que, aun a pesar del tercer gran giro del Budismo y que el Tantra fue parte importante de ese giro, el Tantra fue introducido entre los siglo 7º al 11 de nuestra Era, sobre todo en la Universidad Milande en la India.  Aún así han transcurrido ya mil años desde que se produjo la última gran vuelta, revolución o viraje del Budismo. En cambio el Espíritu ha continuado evolucionando.  La Humanidad ha continuado aprendiendo cosas acerca de su propia condición y conciencia.  Sobre todo los recientes descubrimientos de la Psicología Evolutiva Occidental, cuando descubrieron, o reconocieron las estructuras de la conciencia, o niveles de desarrollo.  Esto es totalmente desconocido para las tradiciones anteriores.  Ni una sola tradición meditativa o religiosa en todo el mundo, se ha referido antes a estos niveles en el proceso de crecimiento.  Por ello, la Teoría Integral, puede representar esta Cuarta Vuelta, este Cuarto gran Viraje que hace falta para integrar la combinación de estas estructuras con los conocidos estados del Despertar.  Y además, queremos que esta realización se aplique, no sólo a la Espiritualidad, sino a cualquier otro campo del saber humano.  A todas las disciplinas, puesto que esto va a traer luz a muchos asuntos que ahora no están claros. Queremos ver:  Leyes Integrales, Empresas Integrales, Medicina Integral, Política Integral, Cristianismo Integral, Judaísmo Integral, porque estamos viendo esto en ciertos aspectos de la Kábala, en ciertos movimientos del Islam, etc.  ¡¡¡Está empezando a coger forma¡¡¡

FIN DE LA PRIMERA PARTE DE LA ENTREVISTA A KEN WILBER

2014

Entrevista, Transcripción y Traducción:  Raquel Torrent

(Leer segunda parte)

 

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